• quintadel44: HUERFANITA

    martes, febrero 20, 2007

    HUERFANITA

    La luna se escondía detrás del Peñón hasta después de oscurecido. Luego se hacía ver para dar verosimilitud a las inagotables historias de terror que Maseri nos contaba después de la cena en ese español entrecortado de los arabíes. Era guapo, el Maseri. Alto, guapo y misterioso, el jodido.

    La mar calma; la playa sin más habitantes que nuestro grupo dando cuenta de la comida sobrante del día y del alcohol comprado - vermú, vodka, anises - que los clientes no solicitaban; el bochorno que desprendía la arena remojada con la marea nocturna y, más que nada, confieso, el cruce de fero(z)monas, agotaban mi paciencia. Temía la noche.

    Mariche y Peter; Micaela y el príncipe; Leonor con cualquiera que estuviera a mano entre semana y con su novio los sábados. Todos se iban retirando y yo terminaba durmiendo casi al raso, escuchando jadeos que intentaban ser discretos primero y luego se desmadraban de manera que me hacían temer que el camping entero se soliviantara ante el escándalo. Lula, estás casada. Lula, Ex anda en las milicias universitarias, no se merece una frivolidad por tu parte; si estuvieras en Madrid todo sería diferente, caray qué pesaditos se ponen con el asunto del sexo.

    Menos Peter, que era paticorto, miope, rubio desteñido y demasiado intelectual marxista leninista, todos me gustaban: Maseri el primero, aunque su encanto era más bien temible; el novio de Leonor era comprensivo, moreno, relajado y con sentido del humor; sus compañeros tenían un puntito que ahora no recuerdo exactamente pero no obstante; al gaditano le tenía gato por habernos metido en el embolado, pero hasta él, a veces, y eso que era bajito y malencarado.

    A mediados de julio, una noche Mariche agarró con una mano una botella de vermú y con la otra mi cintura y me arrastró dentro del chiringuito, a la luz de un camping gas, para hablar de Ex, dijo. Se daba el caso de que ella también había hecho un viaje por Europa con él, años atrás, o quizá fuera otro el motivo. No recuerdo cómo acabó la conversación, sólo la puñetera luna llena en el centro del cielo de la bahía, El Peñón a mi izquierda y el mar al frente cuando salí del kiosko y me metí vestida en el agua. No estaba jugando. Los demás hacían tertulia. Oí cómo Micalea decía pues no sabe nadar y el agua le está llegando ya a las tetas y pensé, es verdad, pero como si no fuera conmigo.

    No era por Ex. Tampoco tenía intención de morirme: nadie se toma media botella de vermú para suicidarse. Sólo quería que me hicieran caso, llamar su atención, organizar una escandalera, mandarles a todos a la mierda, atreverme a llamarles panda de gorrones o que alguien aprovechara la borrachera para seducirme, en fin.

    Fue Maseri, que tampoco sabía nadar, quien terminó por meterse a por mí, y salí agarrada a él llorando; pero, en lugar de someterme a su abrazo, no bien pisamos la playa me liberé y salí corriendo a lo largo de la orilla: sentía una lástima tremenda de mí misma, así que me senté a unos doscientos metros del grupo y me puse a cantar el conocido cha cha chá:

    Huérfana, huérfana soy,
    Yo soy,
    La huerfanita.
    Yo no tengo ni padre, ni madre...

    (Si: ya sé que es de Antonio Machín y que el original es "El Huerfanito", ¿qué queréis?, esa es la que me salió del alma).

    Permanecí sentada y murmurando con machaconería y resentimiento la dichosa letrita hasta que dos sombras con tricornio y escopeta - o fusil, o lo que llevaran los guardias civiles en aquellos años - se plantaron delante de mí. Uno de ellos me reconoció e informó al otro:

    -- Es una de las del bar. Viven en el camping, gente joven sin peligro.

    Menos mal: los únicos que por aquella época no estábamos en el PC éramos Maseri y yo.

    Fueron discretos. Continuaron su paseo de vigilancia - entonces no había pateras de inmigrantes, pero sí de contrabando de casi todo - y a mí, del susto, se me pasó la cogorza.

    Aquella noche no me enteré de quién dormía con quién.

    9 Comments:

    Blogger humilde said...

    ....nada como la medicina verde para pasar del pedo más descomunal a lo sereno más taciturno.... yo lo viví en plena meseta castellana, con foco y patrol incluidos.... aun sigo pensando como no escuchamos llegar al coche por aquel camino de cabras.... nos vigilan.... ;)

    4:50 p. m.  
    Blogger Esther Hhhh said...

    Hola Lula:
    ¿Y qué tendrán los arabíes, como tu los llamas, que cuando son atractivos son tan atractivos? Y mira que los jodios saben ser dulces y misteriosos...

    Un consejo guapa: (aunque llegue un poco tarde) Si el vermú te provoca cantar una de las canciones más... (no sé que adjetivo gastar) de la discografía de Machín... YO en tu lugar no volvería a acercarme ni a olerlo.

    ¿Y que te contó Mariche? Adivino que no fue nada bueno, es más, incluso sospecho que el tal Ex, empezabas a descubrir, no era el tipo perfecto que en aquella época, imagino, creerías que era.

    Los verdes no se portaron mal, me alegro, y aquella noche, a pesar de todo, volviste a dormir sola...

    Mejor que no me cuentes lo que pensabas, pero no creo que tus pensamientos fueran muy buenos.

    Un beso, guapa.

    7:52 p. m.  
    Blogger chanchiss said...

    Uff, hace mucho que te perdí la pista, pero como siempre este relato me a engachado de la primera a la última palabra.
    ¿¿Qué vivíais, en plan Hippie???

    ¡Uuuuh, mola!

    Un besazo, eres toda una cuentahistorias

    10:18 p. m.  
    Blogger Yayo Salva said...

    Los civiles me producían un miedo incontrolable. Se contaban tantas cosas terribles de ellos... Y la mayoría ciertas.
    Un beso.

    12:34 a. m.  
    Blogger Marga F. Rosende said...

    Picoletos de mente abierta, creo yo. ¿Sin peligro...?,¿Para quien?

    11:56 a. m.  
    Blogger El Tipo de la Brocha said...

    Beber el la playa. Qué gran placer.

    7:28 p. m.  
    Blogger manolotel said...

    Yo creo que cuando uno está contentillo -ya sabes que "contentillos" es lo máximo que admiten/admitimos los borrachos cuando lo estamos- nos pasa lo que a los hipnotizados que no se dejan hacer nada que no harían despiertos... Lo que pasa es que por lo que cuentas, alguno habría "caido" estando tú totalmente sobria, con solo un poco de tenacidad ¿no?.

    Bueno, no se sabe. Dejémoslo a la imaginación (calenturienta en algún caso) del lector.

    Besote.

    3:03 a. m.  
    Blogger Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario said...

    Querida Eulalia: Cuánto sugieres en estas líneas. Releo esta entrega y cada vez sé que lo mejor siempre está por venir. Lo sé porque acabo de leer las memorias de infancia de Saramago y te aseguro que el tipo escribe cada vez mejor.
    Perdona el egoísmo, pero te leo para mi placer.
    Un beso

    1:29 a. m.  
    Blogger Zifnab said...

    Yo me refería más bien a esto que a lo de tocarme las bolas. A noches llenas de mar y oscuras me refiero. Y desnudas, si se puede pedir un deseo. Y en Cadiz o algún sitio que se le parezca.

    A veces lo de llorar es imprescindible para no ahigarse, me dicen

    Se feliz

    11:36 a. m.  

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