• quintadel44: 1968 LA UNIVERSIDAD

    lunes, diciembre 04, 2006

    1968 LA UNIVERSIDAD

    Todas las fantasías que había elaborado sobre mi ingreso en la Universidad se fueron volatilizando, como si hubiera abierto la botella que encerraba el genio y éste, en lugar de concederme el deseo, hubiera escapado, el muy traidor.

    Nadie tuvo la culpa de que tanta gente decidiera estudiar Filosofía y Letras justo el año en que conseguí un turno vespertino en la oficina. La consecuencia fue que implantaron el horario de tarde para todos los alumnos de primero. Encontré una compañera a quien le interesaba una jornada alterna y renegociamos con la empresa. Me sirvió de bien poco: las clases comenzaban cuando yo estaba saliendo de la oficina en la semana buena, y cuando trabajaba de dos a diez se me iban las mañanas en dormir las horas trasnochadas el día anterior. De resultas, ya desde el principio tuve que renunciar a aprobar el Árabe (lo había preferido al Griego) y la Filosofía.

    No recuerdo mi primer día de clase, que no debió ser el primero del curso. Sin embargo, poco he tenido que meditar para traer a la superficie el huracán de sensaciones que supuso mi investidura como estudiante universitaria. Otra cosa es poder trasmitirlas.

    Aquel recinto era la embajada en España de un mundo extraterrestre, ajeno a todo lo que yo había conocido hasta entonces. Primera conclusión: yo era la intrusa. La segunda era que, no obstante, estaba dispuesta a perseverar hasta sentirme una más. Comprendí también que mi forma de vestir era ridícula en aquel ambiente. No entendía nada de lo que decían los profesores, y no era capaz de tomar unos apuntes medianamente inteligibles. No participaba en las conversaciones de mis compañeros por miedo a decir alguna inconveniencia que me delatara como advenediza. No tenía tiempo de acercarme al bar de la Facultad, aunque pronto deduje que ese lugar era tan importante como las aulas. Veía como mis compañeros se iban agrupando por la fuerza de lo cotidiano y de las afinidades ideológicas o culturales, y yo no podía impedir mi aislamiento.

    Calculé que la mayoría de los alumnos eran cuatro años más jóvenes que yo, toda una vida a esa edad. Enseñé unos poemas a un grupo de chavales que me saludaban cuando aparecía por clase, y dictaminaron que mi estilo recordaba a Blas de Otero: busqué inútilmente al poeta por todas las librerías. Acudí a alguna asamblea cuya convocatoria, aunque textualmente inocua, sugería un enfrentamiento contra lo establecido. Sin saber cómo ni cuándo - sí el porqué - me reconocí como antifranquista: era romántico e insensato, pero se adecuaba como un guante a mi incomodidad vital. Este reconocimiento no implicaba mayor compromiso, en mi opinión de entonces, que leer el diario Madrid y la revista Triunfo, asentir cuando alguien se despachaba en contra del régimen e iniciar tímidas conversaciones dentro y fuera de la Facultad acerca de nuestra condición de país atrasado y sometido.

    Cuando acudí a una asamblea en el aula magna de la Facultad de Derecho, desbordada de gente, tomé conciencia de que comenzaban otros tiempos. No recuerdo ni qué se dijo, y creo que acabó con miedo y taquicardia por causa de la policía que aguardaba en el campus, pero desde ese día ya no pude volver a mirar el mundo de la misma manera.

    Ese curso aprobé cuatro asignaturas entre junio y septiembre. Ya era una universitaria en toda regla.

    46 Comments:

    Blogger ste said...

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    2:43 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    STE,
    en la seguridad de que te da lo mismo, te contesto en español que a mí también me da lo mismo.
    Un beso.

    2:55 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Necesito más tiempo para leerte más a conciencia, te visito en otro rato, esto está muy interesante.
    Saludos

    4:10 p. m.  
    Blogger Soltaire said...

    El entrar a la Universidad es un cambio fuerte de etapa, especialmente si pasas directo desde el colegio, pero creo que es uno de los tiempos más enriquecedores y entretenidos de la vida, cuando se cuenta con la juventud e independencia para explorar, probar y vivir más intensamente... ¡qué recuerdos!
    ;)

    Un beso grande,
    Soltaire

    4:30 p. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    Este café no estaba cargado... Ha sido una transición indolora, con los matices de la desilusión, el miedo y la timidez apuntados de manera casta. Hoy necesito más imaginación que otros días. Aunque, no te lo tomes mal, que a lo mejor voy a ser yo, que estoy hoy un poco abúlico.
    ;-)

    10:04 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CAFÉ,
    cuando quieras... ;D
    Un beso.

    10:25 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SOLTAIRE:
    si le llamas estar entretenida a no tener tiempo ni para respirar, tienes toda la razón.
    En cuanto a la independencia, creo que he ido ganando con los años.
    Divertirme, sí: toda mi vida he sabido divertirme, incluso en las peores épocas, lo cual no deja de ser una suerte. ;DD
    Un beso.

    10:27 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    POW,
    a ti lo que te va es el morbo, di la verdad: el sufrimiento o el amor o la desilusión y todo eso. ;DD
    El café de hoy está cargado, pero va sin azúcar y un poco frío, para compensar.

    Otra vez será.

    Un beso.

    10:32 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Creo que hasta 1984 puedes estar tranquila. A partir de entonces nos domina el Gran Hermano y ya daará igual si tienes miedo. Una de las pocas cosas que se han mantenido y se mantendrán de los años universitarios es la fascinación por las cafeterías de las idems. Son más entretenidas que las aulas

    Se feliz

    11:36 p. m.  
    Blogger florecilla de alcanfor said...

    Después de pasar 15 años en el mismo colegio para mí sí que ha sido como me lo imaginaba y mejor. Tienes razón en lo del bar, es una de las zonas más importantes...

    12:27 a. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Las cafeterías o bares de las universidades son, a mi juicio, el mejor lugar para perder la propia identidad. ¡Aborrezco las masas! (y que me tiren café en la camisa).

    12:42 a. m.  
    Blogger Esther Hhhh said...

    Lula eres una caja de sorpresas: ¿Estudiaste árabe? Yo llevo sangre árabe en mis venas, en algún lugar de mis genes, vete a saber, pero vamos, echales siglos.... Igual ya pasan el número avogadro... Pero conservo un apellido de raíces morunas, soy zurda y tengo unos ojos sospechosamente arabescos...
    Es cierto que las cafeterías y la etapa universitaria siempre tienen ese encanto... Pero aquella época debió ser la bomba. Y qué mérito el tuyo, para estudiar, asistir a clases y combinarlo con tu trabajo. Ole y ole. Y encima apruebas cuatro. Eres mi heroína.
    Un besote

    2:54 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MAGO,
    Como siempre, te fijas en lo que dejo caer como quien no quiere la cosa: el asunto del miedo, por ejemplo.
    Merece un post enterito, supongo.
    Lo de las cafeterías de Facultad está a otro nivel.
    Un beso.

    7:52 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    FLORECILLA,
    En tercero de carrera encontré lo que buscaba, en las aulas y en la cafetería.
    Ya iré contando.
    Un beso.

    7:53 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TIPO DE LA BROCHA,
    Es natural, en tu caso. Yo, en cambio, soy genéticamente gregaria, y los grupos me son imprescindibles, aunque siempre me reservo una parcela de uso exclusivo.
    Un beso.

    7:56 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ESTHER 4H,
    Renuncié al árabe, ante la imposibilidad de acudir a clase.
    Por lo demás, en aquella época éramos bastantes los que combinábamos trabajo y estudios.
    Un beso

    7:58 a. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    La facultad, aparte de ideologías políticas antisistema, no ha cambiado mucho.

    12:16 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    DAVID,
    No me puedo creer que ahora no haya "ideologías antisistema". Yo diría que eso es casi contra natura...
    Un beso.

    1:15 p. m.  
    Blogger suri kata said...

    Tampoco me acuerdo de mi primer día de facultad, ahora lo veo como infinitamente lejano y un poco sin sustancia. Dejó de serlo cuando empecé a trabajar, en tercero. Sí me acuerdo perfectamente de mi primer día de trabajo, y a partir de ahí recuerdo todo, será que ya no era tan fácil.

    1:31 p. m.  
    Blogger humilde said...

    ....la verdad, no se si los cambios ahora son tan grandes como en mi época, pero es cierto que la universidad, como la mili, servían para crear a la persona (....lo de la mili, lo siento, pero es cierto; se hacían amistades, y tenias tema de conversación para toda la vida....) ....ahora la gente está más alienada con la televisión e internet y parece que las relaciones sociales no se cuidan tanto, o simplemente no existen.... en mi caso las prácticas de casi todas las asignaturas (Químicas) exigían estar en la Facultad mañana y tarde, y como cambiabas de compañero por asignatura, al final de dos meses casi todos nos conocíamos.... y se notaba en el ambiente.... y aprobar 4 estudiando y trabajando, me parece toda una proeza.... si señor.... :)

    2:55 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SURI KATA,
    A veces, las emociones son tan fuertes que te desmemorian. Entonces yo tenía la agenda más complicada que la de un ministro, y me cuesta trabajo incluso discernir, entre los recuerdos, lo que tiene sentido y lo que no :)
    Un beso.

    3:48 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    HUMILDE,
    Llevaba una buena base en Latín y Lengua, y las otras no eran difíciles. En cambio, para aprobar la Historia del Arte me tuve que tragar el Summa Artis enterito, y el griego lo saqué adelante cuando ya estaba en tercero, gracias a una amiga que se molestó en darme clases.
    Ni yo misma entiendo cómo pude aprobar una sola asignatura, con los trajines que me llevaba. :)
    Un beso.

    3:52 p. m.  
    Blogger Gavanido said...

    Me asombra y me satisface verla hablar de aquella época, que yo, y entre otras cosas por culpa del servicio militar, tengo enterrada por mi propia salud. Los años de universidad que me dejaron cursar, fueron intensos y los disfruté, sobre todo en los "salsa rosa" de entonces; las cafeterías. Fácil que coincidiéramos en alguna de ellas.
    Por otro lado, me ha maravillado el comentario de STE, espero que escriba pronto en mi blog para recibirle tan bien como usted.

    Un beso.

    4:30 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    GAVANIDO,
    Imagino qué te impidió cursar los años de Facultad debidos.
    Hata tercero - curso 70/71 - no comencé a frecuentar cafeterías: la de Físicas y la de Medicina, además de la de Filosofía.
    Con todo, no me está resultando nada fácil describir esos años. Nada fácil.
    Un beso.

    5:19 p. m.  
    Blogger *Blue*Princess* said...

    necesito una vacaciones de la uni!

    7:47 p. m.  
    Blogger Joaquín said...

    El primer día en la Universidad es una de esas "primeras veces" en la vida que no se te olvidan. Aún hoy ser universitario es un privilegio que ni los mismos estudiantes valoran, ni hacen honor.

    9:57 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Te leo de los primeros, pero no te puedo contestar enseguida, y al final me quedo de los últimos. Me encanta la universidad, pero también me daba la sensación de ser un intruso en ese medio -y en tantos otros...- Iba a poner un post melancólico, pero no, al final vuelvo. Me he matriculado del doctorado.

    Ah, y lo de la cafetería era importante, fundamental, y a veces subíamos toda la clase, pero no para entrar en el aula, sino para la cafetería.

    Un saludo a aquellos años ochenta.

    11:12 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Ah, y besos, Eulalia

    11:12 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    BLUE PRINCES,
    Pues, jamía, píllatelas y no te quejes. ;DDDD

    1:43 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    PROPAGANDHI,
    qué comentario más raro.
    A ver si haces un post sobre tus años de Universidad, que no deben haber estado mal, anda. :)
    Un beso.

    1:44 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    PROPAGANDHI,
    Este comentario lo he entendido perfectamente. Y me gusta :)
    Un beso.

    1:45 a. m.  
    Blogger toxcatl said...

    Si te sirve de consuelo, yo llegue a la uni cuando tenia que llegar (con 18 primaveras) y me sentia igual de desubicada que tu.-

    9:27 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TOXCATL,
    supongo que va por temperamentos, cariño, y por eso hay quien se adapta al minuto y quien lo tiene más crudo.
    Un besito.

    11:41 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    JOAQUÍN,
    No sé por qué mi respuesta a tu comentario no se ha publicado.
    Vuelvo a contestar: hoy por hoy, tan privilegio es ser alumno como profesor universitario, y creo que tus frases pueden aplicarse a unos y a otros por igual.
    Quizá la regeneración de la Universidad debería empezar por el modo de selección del profesorado.
    En cualquier caso, de todo hay en ambos estamentos, ¿no crees?
    Un beso.

    11:49 a. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Creo comprenderte. Yo estudio viola en el Conservatorio de Granada. Empecé con 16 años en mi pueblo natal, Fuengirola. Mi primer día fue caótico. Esperaba encontrarme con gente de mi edad o semejante, con inquietudes musicales tal vez parecidas a las mías, y lo que encontré fue una clase llena de niños de 10 años.

    Ahora tengo 22 y la mayoría de mis compañeros apenas si se afeitan. Me siento desubicado, evidentemente; pero hay cosas que tienes que hacerlas, por más que se compliquen!

    Xao niña!

    2:03 p. m.  
    Blogger gonzalo said...

    cada día me enamoran más tus historias.

    6:01 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MIGUEL BAU
    En mi caso, había diferencias de edad y de clase; pero, mira: aquí ando, hecha una licenciada de pro.
    Claro que, para conseguir el titulito de marras, tuvieron que pasar más de cinco años...
    Un beso.

    7:57 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    GONZALO,
    A veces se agradece tanto una sola frase no convencional...
    Un beso.

    8:00 p. m.  
    Blogger Joaquín said...

    O.K., Eulalia. Mi comentario se refería al privilegio de los que acceden a los estudios superiores. El privilegio de los profesores universitarios es de otra naturaleza; laboral, si quieres. Yo me refería al propio de los estudiantes, que es del que estábamos hablando.

    10:58 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    JOAQUÍN

    Algo nos tocará hacer a todos y a corto plazo para aprender - como país - que hay un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo, y que la cultura del pelotazo es positiva sólo para unos pocos. No quiero echarle toda la culpa a los chavales.

    Todavía se nos ve el pelo de la dehesa en cuestiones como ésta: sólo se respeta socialmente la riqueza, por tanto, ¿para qué molestarse en ser cultos, por ejemplo?

    (Dicho sea sin perjuicio de los jovenes que se esfuerzan en cambiar el mundo y en mejorar ellos mismos).

    Un beso.

    11:10 p. m.  
    Blogger JeJo said...

    - Me encantó la comparación de la universidad con una embajada extraterreste . Muy buena !.

    11:24 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    JEJO,
    Si hubieras conocido el panorama español de aquellos años, hubieras entendido mejor todavía la imagen.
    Un beso.

    12:02 a. m.  
    Blogger GLAUKA said...

    El primer año suele tener eso de desinflarse. Nadie tuvo la culpa he de suponer que mi primer año fuera el ma´s masificado de la historia universitaria de mi ciudad, ni de que por ello me pasara medio curso sentada en el suelo, ni de que hubiera huelgas ... pero también se aprende con eso ;)

    1:39 a. m.  
    Blogger Roxi said...

    Supongo que a todos nos cuesta el primer año de universidad, pero si además trabajas debe ser mucho más difícil, pero al final te adaptaste, quizás qué pasó después. Seguiré leyendo hacia arriba.
    Un abrazo!

    9:31 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Mira por donde el 68 fue el año que ingresé en la Facultad de Bellas Artes San Jorge de Barcelona, años poco adecuados para estudiar.

    7:06 p. m.  
    Blogger chanchiss said...

    Yo estoy en primer curso universitario, a ver que tal, porq eso de estudiar para el día antes del exámen me parece que no.
    UN BESAZO!!

    4:28 p. m.  

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