• quintadel44: 1968 EN EL Nº 13, primero derecha

    domingo, noviembre 26, 2006

    1968 EN EL Nº 13, primero derecha

    La casa estaba - aún está - en la periferia de Chueca, por el barrio de los chisperos, también llamado el barrio de Maravillas. Era un enorme piso con cinco habitaciones convertidas todas ellas en dormitorios; un vestíbulo inmenso que sólo se utilizaba para las visitas formales; una cocina muy amplia con dos frigoríficos y una mesa para comer; un baño completo y un aseo.

    Todas las habitaciones eran dobles y alguna hasta triple. Estaban amuebladas con buen tino: camas, armarios, sillas y mesas para estudiar, todo comprado en almonedas pero recio. Como actualmente hacen algunos inmigrantes avispaíllos, una moza con sentido práctico había firmado un contrato de arrendamiento y se ganaba un dinero realquilando trozos de la casa a estudiantes con pocos recursos. Durante un año vi pasar por allí cerca de veinte chicas, aunque siempre pagábamos lo mismo, fuéramos pocas -ocho o nueve - o no cupiera un alma. Las estables éramos: cuatro españolas, dos suizas, dos austríacas, una argentina y una inglesa. Las austríacas eran nazis que negaban el holocausto. La inglesa era la más joven y guapa y se marchó sin saber estructurar una frase entera en español. Las suizas eran unas imbéciles infinitas. La argentina dejó de recibir dinero en mitad del curso y comía de lo que nos dejábamos robar. Con la arrendataria resultaba imposible mantener una conversación al margen de los asuntos domésticos. Otra de las españolas era monilla y no se complicaba la vida. La tercera resultó ser una asturiana que estudiaba (¿Qué estudiaba Ángeles, Lula?) algo de Ciencias y miraba el mundo como si quisiera metérselo entero dentro de la cabeza; quedé con ella para tal día, diez años más tarde, en el Puerto de Pajares: me acordé de la cita mucho después. La cuarta era yo: había intentado encontrar un colegio mayor, pero no podía pagar el más barato.

    Nos habíamos prohibido terminantemente, por razones obvias, que cualquier indivíduo de género masculino traspasara el vestíbulo; no obstante, por mayoría se aceptó que Hilde admitiera a ciertas horas inocuas a un alumno de alemán en su dormitorio, ya que Hanna - su compañera - había dado su visto bueno. Dos meses después me había enrollado con él. Fue muy liberador para mí. Luego le convencí para que se fuera a Alemania (empezaba a ser peligroso, y no quiero que se interprete mal: se trataba de una persona muy dependiente y con graves problemas psicológicos, al punto que me dió miedo romper abiertamente).

    Aprendí a salir por la noche, a cenar huevos al horno con guisantes y pimientos morrones - los fuegos estaban casi siempre ocupados a la hora en que yo tenía hambre -, a negociar tareas domésticas, a desvelarme hasta la hora de ir a trabajar divagando sobre el cero y el infinito para encontrar una solución matemática al enigma del Universo, a organizar mis horarios según mis necesidades, a elegir qué asignaturas me dejaba para septiembre o más tarde, a qué clases acudir y a cuáles no; a comportarme, en fin, como una estudiante que trabaja y no como una trabajadora que quiere estudiar. Comía en la cantina de la empresa. Trabajaba una semana en turno de mañana y otro de tarde. Acudía a clase cuando podía. Los domingos visitaba a mi madre, a mis hermanas, a mis tías. Iba poco al cine, al teatro y a conciertos: siempre estaba sin blanca. Fidel vivía cerca: me encontré con él un par de veces, hola, qué tal, ahora vivo por aquí.

    Enfrente teníamos un garito donde se cantaba flamenco hasta que nos caíamos todos de sueño. El Gijón estaba cerca. Teníamos a mano el Comercial para citas y demás. Mangábamos libros en El Corte Inglés y la Casa del Libro. Nunca en Fuentetaja, jamás en las pequeñas librerías que nos proporcionaban obras de autores prohibidos en ediciones argentinas. En aquella habitación que me tocó compartir con (continúo sin recordar el nombre de la dichosa argentina), leí los libros más importantes de mi vida, creo.

    Allí sentí una noche como si una pequeña ráfaga de aire, pero más sutil, me hubiera despertado. Pensé en mi tía Luisa, la de la lechería. Al día siguiente mi madre me llamó a la oficina para decirme que se había muerto. Fue una de las poquísimas experiencias extrasensoriales - o como quiera que se llamen esas experiencias - que he tenido en mi vida; años antes había soñado que mi padre perdía la razón. Supongo que tengo olfato para ver ciertas señales. Ni sé por qué os cuento esto, pero no sólo de pan vive el hombre.


    ( Actualización:
    Violeta: la argentina se llamaba Violeta. Y un día desapareció con un abrigo mío puesto. La arrendataria dijo que se había ido a vivir con unos compatriotas
    )

    42 Comments:

    Blogger Acus said...

    ¡Ufff! Pensé que iba a terminar tu relato sin saber el nombre de la Argentina, ¡menos mal! ¡por poco me da algo!
    En resumen: mucho habre, poco dinero, muchas críticas, pocas ganas de estudiar, mucho sexo, poco Fidel, mucha independencia, poco tiempo, muchos hurtos.
    No suena mal. ¡Ah! ¡¡Y actualmente mucha, mucha memoria...!! Besos

    4:02 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ACUS,
    se te olvida: muchas horas de trabajo para tener con qué pagar mi parte de la dichosa cass. :)
    Un beso

    4:13 p. m.  
    Blogger Manuel Astur said...

    Precioso post Eu.
    No entiendo nada de los post anteriores con Fidel y eso¿cómo te mandaba correos y mensajes de movil en los 60? ¿es una licencia poética? En fin, quizás tendría que leer todos los post sobre fidel y eso...

    Besos

    4:25 p. m.  
    Blogger Peca said...

    Casi puedo imaginarme el piso.Me encantaría conocer el café Gijón,seguro que si lo tenía cerca como dice lo acabaré visitando desde su blog.Gracias.
    Un beso.

    5:59 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MANUEL ASTUR:
    ¡Cómo! ¿Que llevas tanto tiempo sin leerme? :(
    anda, relee el texto: "me encontré con él un par de veces"...
    Lo que sigue es lo que nos dijimos.
    Un beso.

    7:26 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    PECA,
    El piso debería abrirse como muestra de cómo nos las ingeniábamos para vivir con poco dinero.
    Me hubiera gustado tener mi propio loft, pero ni siquiera sabía lo que era eso.
    Un besito.

    7:28 p. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    Los libros más importantes y los momentos más calado. Aprender cuando no se sabe nada. Eso es algo irrepetible. No me importaría volver a hacerlo. Tal vez de esa manera podría volverme algo menos resabiado...

    7:28 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    POW,
    Sólo los deficientes mentales se mantienen inocentes a pesar de los años y la experiencia; para el resto, es ineludible que se nos retuerza el colmillo un poquito.
    :)
    Un beso.

    7:41 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Qué bueno! 1968 en un piso lleno de tías, dónde hay que firmar?

    Y teníais posters de Marx y eso? Y cantaríais canciones de Llach, acompañados por la guitarra que, evidentemente, alguna tocaría, y alucinaríais con el LSD, y llevaríais flores en el pelo...

    Creo que estoy divagando!

    Xao niña!

    8:40 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MIGUEL BAU

    Creo que estas van a ser unas memorias un tanto desmitificadoras: Madrid no tenía nada que ver con Berkeley, al menos en el mundillo en el que yo me movía por entonces, que no era el de los burguesitos (sin ánimo de ofender) bien comidos... :(

    Un beso :)

    10:30 p. m.  
    Anonymous xisco said...

    Hola Eulalia muchas gracias por tu comentario en mi artículo O QUIZÁS NO, creo que si no denunciamos estas cosas nosotr@s nadie lo hará, hay muchos intereses económicos de por medio. Gracias por utilizar un poco de tu tiempo en leerlo. Por cierto me gusta tu página. Un beso.

    11:17 p. m.  
    Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

    Has tenido una vida intensa!!!

    No, no es que lo hubiera dudado, sólo lo ratificaba :)

    Eso de compartir piso me da miedo y creo que lo tendré que hacer dentro de poco... Espero que no haya Alemanes :P jaja


    Un beso.

    11:43 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    PARA, CREO QUE...
    Intenso era el frío que teníamos en la jodía casa en pleno invierno. Daba miedo salir de la ducha y de la cama, y estudiábamos - o conversábamos - con una manta encima.

    Lo bueno de compartir piso es que te puedes largar a otro cuando te hartas. ;)

    Un beso.

    11:48 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    En el 68 me fuí a Barcelona, pero el mayo lo pasé en casa, me recuerdo en verano dibujando sobre fotos del Paris Match.
    Las pensiones de los que no llegabamos para colegios mayores no diferirian mucho de las de la profunda posguerra.
    Vaya película me estás recreando

    1:22 a. m.  
    Blogger Cassiopeia said...

    mucho de lo que escribis me hace recordar a mi... bueno recordar no, mejor dicho pensar en mi... yo tengo veintitres, soy un poco snob (en el sentido de que muchas veces pienso que pienso mas que muchos y que eso me hace mejor... aunque a veces me gustaria pensar menos) y bueno... lo de bombon tambien coincide ;)

    me fascina tu manera de escribir... es tan sincero que me da piel de gallina... espero ansiosa cada capitulo nuevo

    gracias

    te mando un beso grande

    4:05 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CERILLO,
    (Pensaba que eras mucho más joven). La verdad es que continuábamos siendo un país subdesarrollado, aunque íbamos calmando el hambre, y no precisamente por la acción de nuestros gobernantes.
    Yo no tenía acceso al París Match, pero sí a otras revistas que nos iban contando lo que pasaba fuera de España...
    Un beso.

    11:54 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CASSIOPEIA
    Nunca, nunca pensamos lo suficiente. Lo que sí podemos hacer es pensar mejor...
    Y gracias por los elogios. :)))
    Un beso.

    11:55 a. m.  
    Blogger manuespada said...

    La mezcolanza internacional siempre me ha gustado, porque los españoles apenas salían de España, costaba una pasta, y relacionarte con gente de fuera es una especie de viaje virtual al extranjero. Besos.

    12:58 p. m.  
    Blogger Seoman said...

    Viva el mestizaje. Sigue escribiendo asi, asi merece la pena visitar blogs. Un saludo

    1:03 p. m.  
    Anonymous Ros said...

    que ricos los huevos al horno!!!!!
    y todo lo que viviste, qué envidia, que vida más rica...

    2:36 p. m.  
    Blogger la-de-marbella said...

    En el 68 yo era una niña. Más recuerdo muchos cosas al leerte que estan difuminadas en mi memoria. Volveré con mas tiempo. Saludos

    2:36 p. m.  
    Blogger Roxi said...

    Eulalia, me dejaste intrigada
    ¿Cuáles son esos libros?
    ¿Los más importantes de tu vida?
    Que difícil trabjar y estudiar a la vez, por primera vez en la vida lo haré así, antes estudiaba auspiciada por mis padres, pero entiendo que mis hermanos también tienen que estudiar, y que hay tantos gastos, y la prioridades y que se yo. Además ya estoy grande, tá bueno que me haya dado cuenta jajajaja y no siga siendo una mimada toda la vida.
    Antes estudié y trabajé a la vez, pero un diplomado no requiere tanto esfuerzo. A ver cómo me va ahora que la cosa se pone más seria.
    Habla más del alumno de alemán psico/emotivo/dependiente.
    ¿Bueno?
    Abrazo !!!

    4:16 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Inquitetante Eulalia. Se me llenó la cabeza de preguntas.

    4:23 p. m.  
    Blogger humilde said...

    ....madre mía, así contado parece una vida apasionante.... pero eso de mangar libros.... bueno, al menos el delito ha prescrito, no?.... ;)

    4:34 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MANUESPADA,
    Buenoooo, la verdad es que tampoco merecían mucho la pena: las extranjeras que en el '68 venían a España no eran maravillas intelectuales, al menos las que yo me encontré... Pero fue divertido.
    Un beso.

    4:57 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SEOMAN,
    gracias por el elogio. Aquí seguiré, si el tiempo no lo impide :)
    Un beso.

    4:58 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ROS,
    la ventaja que tenemos los viejos es que lo hemos vivido.
    Por lo demás, no dudes que cada uno vive un poco como decide... Y lo recuerda como le da la gana.
    Un beso.

    4:59 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    XISCO,
    Te respondí y ahora no encuentro la respuesta; en todo caso, tiempo habrá de recartearnos...
    Un beso.

    5:01 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    LA-DE-MARBELLA
    Me agrada que lo que escribo sirva para que afloren recuerdos en otros.
    Un beso.

    5:02 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ROXI,
    Ya hablaré de ellos, mujer: no te impacientes. Aunque me temo que, a estas alturas, o ya los has leído o te resultarán irrelevantes.
    Suerte con tu nueva andadura.
    Un beso.

    5:03 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    USUARIO ANÓNIMO.
    No tengas miedo: pregunta, que yo responderé, o no :)
    Un beso.

    5:04 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    HUMILDE,
    Libros, y a veces ropa. A ver por qué piensas que inventaron las etiquetas electrónicas... Y cómo podía yo vivir con mi sueldo :)
    Un beso.

    5:05 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Yo sí estuve en París en 1968. Ya que nací en noviembre de dicho año, así que la cigüeña tuvo que partir de la capital francesa ese mismo año.

    La verdad es que nunca lo había pensado.

    Magífico capítulo. Intersante vida. Me siento un pijito consentido estudiando una carrera.

    Besos

    6:41 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Diez mujeres compartiendo casa... Aquello debía de ser un campo de guerra.

    10:28 p. m.  
    Blogger GLAUKA said...

    Casi como ahora vamos. (Yo no diré nada que pasé la carrera en casa de papá y mamá).
    Y denota tu espíritu ya entonces.

    11:43 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Eulalia Querida: Perdido he estado estas últimas entregas, a causa del ruido. Por eso es hermoso leer tres diferentes pero iguales, en belleza.
    De esta última, me queda una frase radical: debías ser una estudiante trabajando y no al revés. Haberlo sabido antes que eso se podía comer.
    Joder, que tarde aprendo.
    Un beso
    Solís

    11:46 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    PROPAGANDHI,
    respecto a cómo vienen los niños, hay teorías, pero la tuya es romántica y viene al pelo...
    Y, si te sientes así como dices, haz lo que debas, que en mi opinión sería aprovechar bien lo que la vida te ofrece. :)
    Un beso.

    1:13 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TIPO DE LA BROCHA.
    Nada más lejos de la realidad: era una casa limpia y bien organizada en donde cada una iba a su rollo, cumplía sus tareas y nadie dependía de nadie.
    Para guerras, las que se desencadenan en apartamentos con dos habitantes unidos por matrimonio... :DD
    Un beso.

    1:15 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    GLAUKA,
    Ya entonces había gente trabajando en la clandestinidad para hacer de España un país decente. Esos sí tenían espíritu y todo lo demás.
    :)
    Un beso.

    1:17 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SOLÍS.
    Estoooo...
    (No sé qué decir. A veces yo también me quedo sin palabras).
    Gracias.
    Y un beso.

    1:18 a. m.  
    Blogger Esther Hhhh said...

    Ayer me salté esta entrada sin darme cuenta, ¿cómo pude osar? Me ha encantado... Y yo me quejaba del principio de mis días independientes... (Bueno, nunca me quejé, pero no fueron fáciles) Yo no sé si hubiera aguantado mucho en ese pedazo de Gran Hermano donde vivías... Nunca se me dio bien la convivencia con demasiada gente, sobretodo si se trata de mujeres... Debe ser mi individualismo y mi necesidad de independencia...
    Me encantó este pedacito de tu vida, y me he reído lo mío con eso de "convencerle para que se fuera a Alemania" jejeje...
    Besitos

    1:48 a. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    uis, leo:

    se trataba de una persona muy dependiente y con graves problemas psicológicos, al punto que me dió miedo romper abiertamente

    y qué escalofrío me ha dado: a mí tb me pasó.

    5:20 p. m.  

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