• quintadel44: LOS PERSONAJES ( I ) (1949)

    martes, septiembre 05, 2006

    LOS PERSONAJES ( I ) (1949)

    (Esto te sonará raro si no has leído "El escenario")
    (Actualización: "El escenario" es un post que está tres archivos más abajo, ahí a la derecha de tu pantalla...)


    El señor Antonio es el tendero de nuestra acera. Vive con su mujer y su hijo en uno de los exteriores del primer piso. En el tercero vive la señora María, que también tiene una hija del señor Antonio, y en el quinto la Prudencia, con una hija que no es del señor Antonio aunque también tiene que ver con él. (La Prudencia tiene mala fama: no paga al de la luz, ni al del agua ni, por lo visto, a ningún cobrador. Su marido está de viaje desde que terminó la guerra - en mi barrio muchos maridos que, o se han muerto en la guerra, o están de viaje y vendrán años después o se moriran antes de volver -. Su hija tiene la edad de mis hermanas y es guapa de morirse, pero las vecinas le auguran un futuro muy arrastrado). El señor Antonio tiene el único teléfono del edificio y cuando pasa algo importante nos llaman allí. Entonces alguien grita nuestro nombre por el hueco de la escalera y bajamos corriendo y asustados a ver quién es.
    La señora Anita es la pipera. Alta, delgada y adusta, con pelos en la cara y un moño siempre muy repeinado. Para asustarme, mis hermanas dicen que es un “virago”, o sea, un hombre metido en un cuerpo de mujer, pero está casada con un señor bajito que siempre está sentado. Cuando la señora Anita tiene que salir nos vende las pipas y las bolitas de anís o el regaliz su hermana, que es bajita y más bien gorda. El puesto es una mesa con el tablero dividido en compartimentos y tapado con un cristal, para que no se nos vaya la mano si se descuida. En invierno lo tiene dentro y en verano lo saca a la acera. Tiene malas pulgas y si estamos mucho rato pensando lo que queremos nos echa sin compasión. Cuando abran la tienda de frutos secos la señora Anita vigilará a ver qué niño entra allí para tacharle de la lista.

    Hay dos churreras: la Petra, que cuando acaba lo de los churros rifa mantelerías, juegos de sábanas bordados, muñecas y mantas, y la Esmeralda, que también se dedica al estraperlo; estraperlo es una palabra que se pronuncia en voz baja si se refiere a alguien conocido y en voz muy alta cuando se trata de insultar, pero ni idea de lo que significa; además, la Esmeralda vende barras de pan, azúcar, aceite, latas de sardinas y otras cosas de comer que tiene guardadas con llave en su casa, y tu madre te manda a comprarle con mucho secreto, pero sólo si vienen los tíos a casa para celebrar algo. Vende todo más caro que el señor Antonio y no te pide la cartilla de racionamiento. Sus hijas no son amigas de mis hermanas.

    La señora Pili. Andaluza. Seis hijos. Marido - el señor Luis - mecánico, aficionado al blanco y al queso en aceite que le traen del pueblo. Vive en un piso exterior pero las ventanas de su cocina y dan a la de la mía. De vez en cuando se me pasa por la cabeza que me hubiera gustado que ellos fueran mis padres: son más jóvenes y riñen menos que los míos, aunque si dejo tirados por el suelo los tebeos de sus hijos también dan azotes. Su hijo mayor es tan guapo que nos gusta a mis hermanas y a mí. Es mecánico, como su padre. De los otros, uno se marchará a Alemania, otro acabará en la cárcel por robo, otro será director de una sucursal bancaria, y las chicas se casarán y todo eso. Mi padre dice que el marido de la señora Lola es un vago, y mi madre que sí, sí, pero que tienen un exterior y que a su mujer la saca a pasear, no como otros; entonces se ponen a pelear y me salgo al pasillo.
    La señora Eloísa tiene dos maridos: uno de antes de la República, en el tercero exterior izquierda, y otro de cuando la República, en el bajo. En total tiene cinco hijos con apellidos diferentes, dependiendo del padre. El Régimen no la deja vivir con el marido de la República, así que ella vive con el primero pero se va a dormir la siesta los domingos con el segundo, que vive sólo, pero la señora Eloísa tiene igual de atendidos a los dos, aunque en el barrio dicen que el de antes - que también es el de ahora - consiente porque la Eloísa es mucha mujer y además trabaja en casa de unos ricos de cocinera y es la que mantiene a todos. Uno de sus hijos es amigo de mi hermano.

    25 Comments:

    Anonymous Ros said...

    mmmmmmmm joder si que estaba interesante el patio si...

    11:56 a. m.  
    Blogger Hans said...

    Doña, este capítulo me ha gustado mucho. Me ha caido muy bien Doña Eloisa: una señora con las ideas muy claras.
    Siga, siga, que va muy bien, pero espere un momento que voy a por palomitas :-D

    12:17 p. m.  
    Blogger Marga F. Rosende said...

    Que bien que continues con la historia amigüita....la cosa promete. Hans se trae palomitas, y ademas una silla de mimbre...
    Un beso

    12:19 p. m.  
    Blogger A silent heart in a noisy world said...

    Jo, si parece un culebrón. ¿Y no es fascinante cómo de niños nos enteramos de todo, aunque no lo entendamos? Me encanta que lo cuentes desde esa perspectiva, desde la del niño que no comprende todo, en lugar de rellenar "los huecos" con la mirada de la mujer adulta de hoy.
    Qué ganas de que sigas con la historia.
    Un beso

    1:36 p. m.  
    Blogger El Tipo de la Brocha said...

    Ah, el estraperlo..., sin duda uno de los "clásicos" del comercio español en los años 30 y siguientes.

    1:58 p. m.  
    Blogger Viuda de Tantamount said...

    No he leido el escenario, Eulalia...pero me gusta la puesta en escena del patio de vecindario....

    El mio, es muy acrilico, apenas nos saludamos en los ascensores.

    2:44 p. m.  
    Blogger Viuda de Tantamount said...

    No he leido el escenario, Eulalia...pero me gusta la puesta en escena del patio de vecindario....

    El mio, es muy acrilico, apenas nos saludamos en los ascensores.

    2:44 p. m.  
    Blogger Viuda de Tantamount said...

    No he leido el escenario, Eulalia...pero me gusta la puesta en escena del patio de vecindario....

    El mio, es muy acrilico, apenas nos saludamos en los ascensores.

    2:44 p. m.  
    Blogger Maik Pimienta said...

    la señora Eloísa es genuina. Una mujer de armas tomar. Por lo demás, me llegan multitud de olores desde tu infancia. Precioso. Besos.

    5:50 p. m.  
    Blogger Hada Korib said...

    Hola bonita! no he leido "El escenario", pero me encanta el texto es como si me hubiera introducido en aquella época (que yo no vivi, pero que parte de mi familia si) Por un momento me he visto sentada en los escalones de aquella casa mirando hacia arriba y esperando una llamada del único teléfono que había..
    Como han cambiado los tiempos...antes faltaban muchas cosas, pero se luchaba más por conseguirlas.. ahora "sobran" demasiadas y las que se tienen, no se valoran.Un besito linda.

    7:44 p. m.  
    Blogger El Deivid said...

    Hola Eulalia,

    hay que ver cómo eran las cosas antes y la picaresque.

    Besos

    8:02 p. m.  
    Blogger El Mostro said...

    En mi barrio existía una Eloísa, pero en Quilmes, nuestra Macondo, se podía dar el lujo de vivir con ambos a la vez. Y los 3 eran felices.
    Saludos.

    2:58 a. m.  
    Blogger Soltaire said...

    Sin duda un barrio entretenido..., ¡¡la de historias que se deben de haber sabido por ahí!!

    Un Beso,
    Soltaire

    4:47 a. m.  
    Blogger Chilanga said...

    ¡De cuántos chismes se entera una jaja!

    ;)
    Besos

    9:37 a. m.  
    Blogger toxcatl said...

    Me encanta como lo cuentas!!!!

    11:33 a. m.  
    Blogger Roque said...

    Me gusta la forma en que cuentas la historia, parece por la cadencia de frases que realmente estés, en un barrio de hace unos añitos, con su microcosmos particular

    12:02 p. m.  
    Anonymous Jelen said...

    Que descubrimiento! tu blog digo... voy a empaparmelo.

    12:47 p. m.  
    Blogger Zebedeo said...

    ¿Vecina? ¿Eres tú?

    3:28 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Queridos,
    contra mi costumbre, no os contesto uno por uno porque mis vicios de madre me lo impiden: comprar, cocinar, charlar...
    En fin.
    Que gracias.
    Un beso para cada uno.

    2:13 a. m.  
    Blogger Zifnab said...

    Yo creo que algo se perdió por el camino pero no se el que. Una putada eso de no tener respuestas jamás

    Se feliz

    2:27 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Mago,
    No existen grandes respuestas, pero a mí me vale con pequeñas constataciones.
    Y en el camino perdí - perdimos - la inocencia.
    Un beso.

    2:44 a. m.  
    Blogger Roxi said...

    Estoy poniéndome al día con los personajes, son todos muy queribles o tu los descibes con mucho cariño y eso transmites (o así lo percibo yo que hoy ando querendona).
    El personbaje que más llamó mi atención es el de la señora Eloísa que vive con un marido y duerme la siesta con el otro.
    Un abrazo, me voy más arriba a leer los personajes II.

    4:21 p. m.  
    Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

    Curiosa la historia de la señora Eloisa. Me gustan estos minirelatos, son amenos y como a mí me pillan un poco lejos no dejan de resultarme curiosísimos! :)

    1:11 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Para, creo que...
    Esa es la intención: júntalos tú mismo y tienes la infrahistoria de aquella época sin que yo me tenga que molestar en estrujarme el coco para encontrar un hilo conductor (cosa para la que, por otra parte, no sirvo).
    Un beso.

    1:16 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    1:16 a. m.  

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