• quintadel44: 1962 ¡LASCIAMI, ALFREDO!

    sábado, octubre 28, 2006

    1962 ¡LASCIAMI, ALFREDO!

    Me pilló con quince años y no estaba dispuesto a soltarme: yo era una nena ansiosa de aprender absolutamente todo, siete años más joven que Alfredo, y él no tenía cosa mejor que hacer que educarme para ser una buena esposa. Me dió mi primer beso con lengua; Tuve mi primer orgasmo no onanista con él; paseábamos por calles oscuras buscando un rincón en donde besarnos y acariciarnos hasta el agotamiento; íbamos al cine; hablábamos del futuro. Me comía todo mi tiempo libre, yendo a buscarme al instituto primero y a la vuelta del trabajo, más tarde.

    Su padre era militar de graduación, católico, gallego, de tibias convicciones políticas, tradicional, bajito y simpático. El hijo se le parecía en lo físico y ligeramente en todo lo demás; era inculto, sin inquietudes, sin aficiones; no había querido estudiar y en el 62 se encontraba, ya con veinticuatro años, en la disyuntiva: su trabajo era interesante, pero no le daría para mantener un hogar; el progreso económico tendría que buscarlo fuera de España.

    Se marchó para Hamburgo poco después de que yo me matriculara en Preuniversitario. Una semana antes, preparó el terreno y me hizo suya, para utilizar el lenguaje de la época y una frase que, seguro, estaba en su cabeza. Juro que me dí perfecta cuenta de su pretensión, y accedí por miedo a mí misma: ahora sí que me tendría que casar con él, puesto que ningún otro hombre me querría. A pesar de sus trampas, sin embargo, perdió la partida.

    Comenzamos un intercambio de cartas de amor convencionales: te quiero, estoy deseando verte, esto está muy bien, la academia está bien, todo esta bien. Iré por Navidad. Nos casaremos pronto y seremos felices con nuestros hijos.
    No le contaba que salía con Mariluz y que me divertía extraordinariamente no tenerle pegado a mí a todas horas. No le echaba de menos, ni siquiera desde el punto de vista sexual, aunque formalmente le era fiel. Comenzaba a admitir para mí misma que casarme con dieciocho, diecinueve años, no era mi mejor opción. Quizá fuera preferible quedarme soltera. Soñaba con estudiar una carrera, hacerme arqueóloga, escritora, diseñadora de modas.
    Mis cartas se enfriaban sin yo pretenderlo. Eran puros ejercicios de estilo, sin alma; a veces me sentía culpable, aunque me justificaba con el argumento de que nada malo había en hacer lo que cualquier chica de mi edad. Mi madre me acosaba porque no era esa la conducta propia de una chica formal: no le guardaba ausencia al novio.

    En septiembre me atreví a romper con él. Le escribí una larga explicación y contestó con una conferencia telefónica que le debió costar el sueldo de una semana. No sé qué más pasos daría, pero de pronto mi madre conoció a mi presunto futuro suegro, supo que yo ya no era una virgen inmaculada y se apresuró a aceptar en mi nombre una boda rápida en Navidad.

    Me negué, lo negué, me volví a negar, volví a negar: no quería casarme, no tenía ningún problema, no pensaba irme a Alemania a trabajar en una fábrica. Había terminado Preu y quería ser universitaria, tenía muchos pájaros en la cabeza, gritaba mi madre.

    Alfredo vino en Diciembre. Si no estaba segura me daría tiempo para pensarlo, comprendía que yo era demasiado joven, pero su deber era casarse conmigo, puesto que ya me había mancillado. Me amaba. Me rogaba que le diera otra oportunidad. Yo dudaba: me gustaban sus besos, sus caricias, su presencia física; me gustaba la idea de tener hijos, solo que él me aburría, ya no tenía nada que enseñarme.

    Un día de niebla me pidió un último beso, que se convirtió en otra sesión de furiosas caricias al final de la Calle Doctor Castelo, entre la Casa de la Moneda y la Maternidad, por más que yo ya estaba segura de que no nos volveríamos a ver. Me daban miedo los nuevos tiempos que se me avecinaban, pero tenía muy claro lo que no quería.

    Y así terminó todo. O ese fue el principio.

    45 Comments:

    Blogger Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario said...

    Distinguidísima Eulalia:
    Años ha, invité a una moza presumida al cine, cuyo padre era simpático y bajito, y se parecía en todo lo demás a tu cuasi suegro, sobretodo en lo de católico, salvo que éste era siciliano.
    El caso es que volvimos del cine a eso de la una de la madrugada y debo decir que no mancillé a la chica (valga la declaración por si la aludida llegare a leer esto); y ahí estaba su padre, en bata y con un enorme cinturón arrollado en la mano, esgrimiéndolo cual pistola desenfundada.
    Las imprecaciones en dialecto parecieron terribles, con gritos estilo “me cago en...”, pero en siciliano.
    Recordé entonces compungido la suerte de Sony, el hijo acribillado de la película El Padrino, que a decir verdad no creo haya sido la que precisamente vimos esa noche, pero que para mí seguirá estando indisolublemente ligada a lo que me tocó vivir, esa noche, en esa sala presidida por un retrato de San Antonio, el patrono del pueblo natal de mi anfitrión. Miré implorando al santo varón, pero ya sabes que a los santos los pintan mirando al cielo, como queriendo decirte que no pueden hacer nada y que mejor eleves tu súplica a la instancia superior.
    Comprendí entonces en qué estaba metido. El padre de la chica tenía muchos discos y de fondo hoy se escuchaba desfallecer a Violeta, de manera que comprendí, también, cuán cercano puede estar a veces el infortunio.
    A esa altura Violeta lasciava a Alfredo, en sus brazos, pero a mí nadie me abrazaba, sino que más bien de pronto se me plantó enfrente toda la familia, o sea, la chica, su padre y su madre, como en una especie de coro, que no quiero decir griego sólo para no hacerlo más dramático, pero que sí era como un panel donde yo comparecía ante tres conjueces ávidos de escuchar mis descargos. Comprendí entonces el sentido de “familia”, “honor” y otros conceptos asociados como “silencio interminable”, “sudor incontrolable”, etc.
    En fin, aduje que sólo me movían buenas intenciones y terminé demostrando cuán excelentes eran mis motivaciones, de modo que nos hicimos novios, con formalidad itálica y, si no fuera por la innegable lucidez y sentido práctico de la chica, habríamos terminado suscribiendo aquel contrato civil que por entonces en Chile era tan difícil de deshacer.
    Tuyo,
    Alfredo.

    4:31 a. m.  
    Blogger Soltaire said...

    Admiro tu valentía de oponerte a lo establecido en una épca que no debe de haber sido nada fácil, menos para una chica, pero te mantuviste en lo que creíste e hiciste de tu vida lo que quisiste... bien por ti!

    Un Beso,
    Soltaire

    4:44 a. m.  
    Blogger Valeria said...

    Tener claro, siendo tan joven, lo que no querías, es admirable. Y alguien a tu lado que te aburría profundamente, que no tenía espectativas, que no te aportaba nada.., es lógico que lo plantaras.
    Pero sí, demostraste caracter en oponerte a lo que resultaba apropiado entonces.
    Un saludo.

    11:49 a. m.  
    Blogger El Tipo de la Brocha said...

    Eulalia es una heroína. En tiempos pasados la hubieran quemado bajo acusación de brujería. Es un cumplido.

    12:12 p. m.  
    Blogger toxcatl said...

    Joder con tu madre!!!
    anda que se anduvo con miramientos... y eso que ella en Argentina se lo debio de pasar teta...

    1:34 p. m.  
    Blogger Roxi said...

    ¡Qué bonita historia de decisió y convicción!
    Claro, Eulalia, no ibas a convertir tu vida en un ejercicio de estilo sin alma (como las cartas).
    Que bueno que tenías la claridad y que te atreviste, me imagino que en esa época no debe haber sido muy fácil.
    En todo caso, sonaba interesante Alfredo, al menos al inicio del relato ... después aburrido.
    ¿Qué habrá pasado después de este fin/principio?

    2:10 p. m.  
    Blogger TICTAC said...

    Hola Eulalia!!
    vine a agradecerte el comentario y a decirte que dificilmente yo me enfado..
    Las criticas constructivas son bienvenidas y las aclaratorias tambien...

    Si las faltas de ortografia a las cuales te refieres son los acentos..me temo que seguiran, pues me resulta dificil ponerlos con mi teclado aleman y ya tengo un lio con el copy&paste de la ñ....
    Si te refieres a otras faltas...bueno los escritores son ustedes yo soy una escultora, domo metales y los otro 4 idiomas que hablo y no las letras de tu bello idioma español...por ahora.

    un beso

    3:30 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CÓNSUL,
    Mi padre no estaba entonces prácticamente en condiciones de enterarse de nada; si llega a ocurrir con una de mis hermanas, hubiera habido boda o funeral...
    (Sólo por leer su comentario ha merecido la pena escribir la historia).
    Un beso

    5:00 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SOLTAIRE,
    ¡Tanto como hacer de mi vida lo que quise!...
    Rechazar no es lo mismo que optar por algo.
    Y, más que valiente, creo que fuí honesta, a despecho de la opinión de mi madre.
    Estas historias admiten multitud de interpretaciones, no obstante.
    Un beso

    5:02 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    VALERIA,
    parece que sí, que tengo carácter, sea lo que sea lo que eso signifique :DD
    De todos modos, no me enfrenté al mundo, sólo a mi madre y a Alfredo, es decir: lo normal a los diecisiete. :DD
    Un beso.

    5:04 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TIPO DE LA BROCHA.
    Así me gustaba sentirme entonces: una heroína romántica; pero no encontraba el modelo, salvo en aquellas mártires que renunciaban al matrimonio hereje y morían vírgenes.
    Yo no tenía madera de mártir. No tengo madera de mártir. Antes de morir en la hoguera hubiera mentido, me hubiera casado, hubiera... No sé.
    Ya empezaban a abrirse grietas en la muralla, y me escapé por una.
    Pero, un poquito bruja...
    Un beso.

    5:11 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TOXCATL,
    Mi madre estaba aterrorizada conmigo: no entendía absolutamente nada.
    Ni yo. :DD

    5:13 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ROXI,
    Querida, Alfredo era el perfecto machito para la hembrita perfecta.
    Yo de hembrita perfecta tengo muy, pero que muy poquito.
    Jugué un tiempo a serlo, pero el papel me caía grande.
    Y no fue tanto una convicción como un impulso, quiero decir: me aterraba la idea de pasar el resto de mi vida haciendo de esposa y madre, sin más.
    :(
    Un beso.

    5:16 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    TICTAC,
    no suelo tener en cuenta acentos, ni hago comentarios sobre ortografía en blogs malos.
    Pero, en tu caso, un "hiba" o un "hechaba" cantan mucho... XDD
    Un beso.

    5:18 p. m.  
    Blogger TICTAC said...

    cantan opera como yo ... jajajaja...se me habran escapado Eulalia porque por cuanto confunda mis idiomas, en realidad se' como se escriben...te lo agradezco y pondre' mas atencion la proxima vez.


    Un feliz domingo!

    5:55 p. m.  
    Blogger chanchiss said...

    Bueno, me has dejao' chafada, el otro día pensaba que tu madre era supermoderna y ahora ma dices que intentó casarte a la carrera. Menos mal que eras una chica que sabía lo que quería o, lo que no quería. BESOS!!!!

    7:52 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CHANCHISS,
    El otro día hablaba de mi madre como persona, no como madre.
    Como madre, fue la Santísima Trinidad, distinta con mi hermano que con mis hermanas, y distinta además conmigo, es decir: madre amantísima con el primero, legisladora con mis hermanas y represora en mi caso.
    Nunca se lo eché en cara, pero ambas sabíamos que conmigo se equivocó, y eso fue un muro que no supimos superar.
    Contradicciones que todos tenemos, jamía.
    Un beso.

    9:13 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    admiro tu convicción y claridad de ideas. hoy, me haces verlo todo más claro, y no sabes´cuánto te lo agradezco.

    sergi

    10:32 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    SERGISONIC,
    Amigo mío, gracias por los elogios, pero me temo que la claridad de ideas la pongo hoy, al sintetizar.
    Entonces me debatía en un mar de dudas que me atormentaban.
    Un beso.

    11:09 p. m.  
    Blogger Mirtho Nectar said...

    Eulalia! no puedo leer tu relato de un tirón porque me interrumpe la admiración, de tu sedoso estilo escribiendo y de tu valentía. Que bueno que existen mujeres como tú, a pesar de hombres cómo aquel, que sin saberlo eran perjudiciales. Espero que encontraras el camino correcto, o por lo menos saber que no escogiste el incorrecto.

    Un abrazo que aplaude!

    11:23 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    MIRTHO,
    Espero no haber escogido el camino incorrecto, aunque todavía tendría tiempo de rectificar :)
    Gracias por tu elogio acerca de mi estilo. Lo de la valentía es discutible: a veces se va contra lo establecido simplemente porque es infumable, sin más.
    Un beso.

    12:09 a. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    Te has ventilado de un plumazo, en apenas diez párrafos, lo que debió ser una bella historia de amor. Supongo que el tiempo ha hecho que ahora la puedas contar así y sé que me quedaré sin conocer la otra versión. Aunque me hubiese gustado...

    12:45 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    POW,
    te equivocas. La historia de amor vino después.
    Aquí hubo mucho de esnobismo y de hormonas revueltas por mi parte al principio, y luego me vi metida en el lío por mor de las mores.
    La historia de amor fue otra ;)
    Un año más tarde.
    Un beso.

    12:50 a. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    Me refería al otro punto de vista, al de Alfredo. Aunque bien pensado creo que él no la contaría como una historia de amor, sería más bien un triste cuento de desamor. Aún con todo, me encantaría oírlo... Tal vez me lo fabrique un día de éstos para archivarlo entre mis recuerdos :)

    12:58 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    POW,
    Ya.
    Alfredo cometió el espantoso error de transgredir un tabú por puro egoísmo; con ello, para mí, perdió toda posibilidad de recordarlo como víctima. :b
    Un beso.

    1:04 a. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    No se lo tengas en cuenta. Lo del egoísmo. Por lo que has contado me parece que era un egoísmo desprovisto de maldad. Y ese egoísmo idiota es muy propio de las víctimas, ¿no?

    Y ya que estamos, y si se admite la pregunta, ¿por qué le pides que te deje en italiano?

    1:08 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    POW,
    Joé, no hace falta ser malo para intentar fastidiarle la vida al personal.

    (Es un juego de palabras con la frase "amami, Alfredo" de "La Traviata")

    1:16 a. m.  
    Blogger cieloazzul said...

    Una historia que habla de una mujer valiente...
    ojalá al mismo tiempo de tener certeza de decir..
    " Esto es lo que quiero"
    tuvieramos la oportuna idea de saber..
    "Esto es lo que NO quiero".
    y arriesgarnos..:)
    Muchos besos:)

    6:13 a. m.  
    Anonymous unjubilado said...

    Mucho valor y decisión tuviste que tener en una época en que la mayoría de las chicas trataban de buscar marido como fuera, normalmente las pegas, las disculpas y los inconvenientes los poníamos los chicos. La decisión fué muy valiente por tu parte.
    Un saludo

    8:08 a. m.  
    Blogger Marga F. Rosende said...

    Entretenidísimo el post. El beso entre la casa de la moneda y la maternidad tiene unas connotaciones simbólico-ubicacionales del copón darling.
    Un abrazo

    10:23 a. m.  
    Blogger Zifnab said...

    Esta no es una historia triste. Enhorabuena por la lucidez y los ovarios mostrados. No creo que fuera sencillo en los tiempos que corrían.

    Se feliz

    1:17 p. m.  
    Blogger Roque said...

    Lo cierto es que no sé como lograste navegar tan bien en ese mundo inmóvil del franquismo. Demostraste gran lucidez.

    Un beso

    1:55 p. m.  
    Anonymous El lindo D.Diego said...

    Bueno, esto está cogiendo tintes melodramáticos de tono subido.

    Besos, Eulalia, sigue así.

    2:22 p. m.  
    Anonymous soleil said...

    Fue el principio de tu todo...

    2:45 p. m.  
    Anonymous Rops said...

    Que bueno el enfrentarse a la familia... conozco a quien con mi misma edad todavía no lo han hecho por ser precisamente de la misma manera que era la tuya y te aseguro que la vida cambia y que hay que enfrentarse a todo...

    6:23 p. m.  
    Anonymous Rops said...

    Que bueno el enfrentarse a la familia... conozco a quien con mi misma edad todavía no lo han hecho por ser precisamente de la misma manera que era la tuya y te aseguro que la vida cambia y que hay que enfrentarse a todo...

    6:23 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CIELOAZUL:
    A tantos años vista, no lo interpreto como valentía; creo más bien que era un miedo cerval a la vida que me esperaba...
    un beso.


    UNJUBILADO,
    Terror: era terror. Terror a meterme en un hogar católico a tener hijos, y eso que por aquellos entonces yo iba a misa casi todos los domingos...
    Un beso


    MARGA:
    Ahora que lo pienso, creo que era Duque de Sexto, no Doctor Castelo; pero vamos: los edificios eran esos mismitos, jijijijii. :)
    Besín


    MAGO:
    Llámalo lucidez, si quieres. Yo creo que mi imaginación a veces me salva de cometer muchas estupideces.
    Un beso.

    ROQUE,
    Era todo tan cutre, que resultaba difícil no entender que las cosas podían ir mejor. Era difícil no rebelarse, de un modo u otro.
    Un beso.

    LINDO DON DIEGO:
    De melodramático, nada. Nadie se murió de amor, y aquí tienes a la diana de todas las maldiciones, contándoos sus andanzas, tan ricamente, oyes.
    Un beso.

    SOLEIL,
    Según se mire, así fue, porque comencé a ser la que soy ahora, aunque ya venía avisando... :DD
    Un beso

    ROPS,
    Las madres tendemos a creer que los hijos son propiedad nuestra. Tendemos al dogmatismo y no aprendemos si no se nos dicen las cosas alto y claro... :DD
    Un beso.

    7:30 p. m.  
    Blogger Cerillo said...

    Nada, nada, contra los deseos de vivir el aburrimiento es el peor de los castigos. No hay artimaña que valga, el pájaro que vuela no quiere volver a la jaula.

    1:02 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    CERILLO,
    ese era el sentimiento: que me querían enjaular...
    Un beso.

    1:48 a. m.  
    Blogger Esther Hhhh said...

    Hola Eulalia. Me has vuelto a conquistar con este relato. Me gusta ver desde tu punto de vista una sociedad rancia como la de aquellos años. Y aún así te envidio en cierto modo pues entonces fue lo suficientemente rancia como para revolucionarse en contra. Hoy en día faltan motivaciones para las revoluciones, y así va el mundo...
    En fin, que en cuanto a tu historia más de descubrimiento de lo tabú que de amor, sin duda demostraste tener claras tus ideas, y bien que hiciste... Pero que leches tenían los hombres en la cabeza, por dios. Y tienen, que muchos aún siguen pensando en la mujer como objeto de posesión.
    En fin, besotes y me voy a leer lo último que has publicado, muacksss

    2:37 a. m.  
    Blogger Herel said...

    Qué pesadez, me estoy imaginando la estampa del "escolta" esperando a la salida...
    Además me siento muy identificado con la frase de "no tenía nada más que enseñarme" porque también lo he pensado muchas veces. Es mejor dejar espacio para que cada cual se recicle por su cuenta y vuelva a tener algo nuevo que te sorprenda.

    :)

    12:03 p. m.  
    Blogger GLAUKA said...

    Me gusta irte conociendo así, desde el princpio ... porque esto fue el principio, estoy segura.

    5:14 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    GLAUKA,
    Cuando tengas ganas y un ratito, ponte con "1940", que fue más el principio todavía.
    Un beso.

    5:18 p. m.  
    Blogger JeJo said...

    - ( Que ya te estás deznudando y se está poniendo lindo !)

    Sin duda , conociendo a la niña que contaste , serías muy dificil de cazar ...

    4:37 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    JEJO,
    Yo siempre he sido una presa fácil. Lo difícil ha sido mantenerme enjaulada...
    Un beso.

    9:39 p. m.  

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