• quintadel44: 1962 DIOS Y YO

    jueves, noviembre 02, 2006

    1962 DIOS Y YO

    En mi mundo de entonces no existían ni el ateísmo ni el agnosticismo. Los escasos ateos de que se tenían noticias no tenían hijos y se suicidaban: estaban locos.

    Se sabía de algún extraño español que era "protestante", término que englobaba todas las creencias no católicas de raíz cristiana, aunque a efectos sociales eran invisibles. El resto de Europa y los USA entraban en una categoría diferente: ellos sí podían ser protestantes porque lo eran desde hacía mucho. Aquí eso no era de recibo.

    Los musulmanes ni hablar de ellos porque nos habían tenido en un puño ocho siglos. Todos los asiáticos eran budistas y había que salvarlos con las misiones. Los judíos habían asesinado a Cristo. Los africanos eran negros y salvajes que adoraban ídolos: también eran materia misional. Rusia era la encarnación del mismísimo diablo.

    Mis relaciones con Dios venían determinadas, pues, por la imposibilidad de negar, ni siquiera dudar, de su existencia. Y, ya que estábamos, cualquier otra religión te complicaba mucho más la vida que la oficial, así que yo era católica por bautismo, confirmación, comunión y ganas de no meterme en más líos de los necesarios.

    El Dios católico del 62 era un sordo malhumorado que siempre estaba en otro sitio cuando lo necesitaba, sin que eso fuera óbice ni cortapisa para que se enterara de cuándo me saltaba algún mandamiento. Un grano en el culo, vamos.

    Yo pecaba, pecaba mucho en dos o tres mandamientos: no iba a Misa siempre; no reverenciaba a mis padres; no respetaba el sexto y, en cuanto a los siete pecados capitales - menos la avaricia - me parece que un día sí y otro también. Hice ejercicios espirituales, pero también comulgué sin confesar o me confesaba a medias: iba por épocas. Si estaba depre, hacía examen de conciencia y tenía dolor de corazón. El propósito de la enmienda se quedaba en eso mismo.

    La alegría de vivir se compaginaba mal con el nacionalcatolicismo.

    Era espantoso estar todo el día con remordimientos: entre mi madre y Dios me traían a mal traer. De los catorce a los veinte mantuve un pulso con ambos: era mala, evidentemente. Era mala de pecado mortal. Sería mala toda mi vida, ya que no podía remediarlo y Dios tampoco estaba por la labor.

    Lo mío no es la hipocresía, así que, una vez que me enfadé de verdad con Él, no me he vuelto a molestar en reconciliarme.

    32 Comments:

    Blogger Esther Hhhh said...

    Mi madre se pasó media vida (justo esa media que viví con ella) diciéndome cuan mala era. Mi conclusión es evidente: soy una mala persona. Entonces me importaba. Ahora disfruto siendo la reencarnación del diablo en mujer... Lástima, porque ahora todos se empeñan en decir que soy un angel ¿será mi espiritu por llevar la contra?
    Besitos

    2:47 a. m.  
    Blogger Cassiopeia said...

    porque todos diran "yo no se si creo en dios como esta descrito en la biblia... pero si creo en algo, alquien, una fuerza buena"??

    necesitamos eso? nos tranquiliza? nos hace pensar que hay un proposito con esta vida? nos alivia el hecho de que no tenemos la culpa?

    3:22 a. m.  
    Blogger Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario said...

    Distinguidísima Eulalia:
    Por el llamado de la fe perdí o dejé a un amor; y luego un inexperiente de sotana me recriminó más por los pecados de la carne que por faltar el respeto al prójimo... ya te iré contando.
    Besos,
    Eleuterio

    4:59 a. m.  
    Blogger Retrato de Dorian Gray said...

    No han cambiado mucho las cosas desde entonces. No sé cómo seremos a los ojos de Dios, pero cuando nos ponemos en su lugar, cuando nos observamos tratando de aplicar un juicio divino, la perspectiva es desoladora.

    Quiero pensar que Él no nos ve así. Me gustaría convencerme de que los remordimientos son tan solo una expresión de nuestra frustración por no ser capaces de doblegar a una voluntad que en ocasiones se muestra demasiado caprichosa.

    Siempre he creído que existe. Aunque dudo que nadie lo conozca. Estoy seguro de que la única intepretación válida es la personal, no la colectiva. En cualquier caso, la relación de culpa, o premio/castigo, no le sirve ni a Él ni a nosotros.

    6:22 a. m.  
    Blogger Prismatico said...

    vaya duro lo tuyo, este dia de locos ateos que se suicidaban que pensarian del dia de muertos? salu2

    8:40 a. m.  
    Blogger Noa- said...

    Ufff en el 62 aún faltaban algo mas que un par para nacer. Pero bastante más tarde yo también me enfadé con él y sigo de disputa.

    Saludos

    9:18 a. m.  
    Blogger Alicia Liddell said...

    Oh, yo no disputo con algo que no existe. Y si existe me la trae al pairo.

    10:14 a. m.  
    Blogger Marga F. Rosende said...

    Has hecho un análisis de sobresaliente de nuestro manual de pensamiento de aquellos años.Me animo, asi no pienso que todo va a peor.
    Thanks darling

    10:43 a. m.  
    Blogger Detrásdelreflejo said...

    Lo tuyo por lo visto es lo típico de la época. Como dijo tu casi coetáneo Buñuel: atea gracias a Dios. Reaccionaria al nacional-catolicismo. Bueno, pues vale, cada uno es deudor de lo que ha vivido...

    11:13 a. m.  
    Blogger propagandhi said...

    Hermosa y malvada... Uhmm...

    Yo también estoy enfadado. Muy enfadado, y con todos los que hablan en Su nombre (en nombre de quien no tienen el gusto de conocer... Serrat dixit). Otro día sacaré por qué... Por ahora, lo único que sé es que las madres, los ecologistas y dios sacan gran partido del sentimiento de culpa

    11:27 a. m.  
    Blogger Roque said...

    Es curioso cómo va cambiando la ideología de Dios según el tiempo cambia.

    Será que Dios tiene una personalidad influenciable, o más bien que nos empeñamos (la Iglesia) en pensar por él.

    Creo que es difícil tener una relación totalmete cordial con Dios, tanto ayer como hoy

    Un beso

    12:40 p. m.  
    Blogger Gavanido said...

    Hermosa Eulalia.

    Yo por aquel entonces era uno de esos ateos que se suicidaba casi a diario. En el 67 me convertí al Deísmo, y aunque no me consideraba protestante -ya que siempre fui muy educado-, al parecer en aquella época, se empeñaban en llamármelo, cosa que me crispaba soberanamente.
    Hoy por hoy las cosas han cambiado mucho. Dios es mi vecino del tercero. Me encanta seguirle calle abajo hasta la frutería de 'El tano'. Allí se topa con otro Dios, y se libran grandes batallas sobre disputa del kilo de mandarinas.
    Y eso realmente, es el verdadero problema. Cada vez hay mas Dioses y sucedáneos que imposibilitan mi actual posición de agnóstico, así que, o me busco algo, o me borro...

    Bésese.

    1:01 p. m.  
    Blogger zooey said...

    Ese catolicismo rancio tiene demasiada oscuridad y su gran pecado ha sido dotarnos con conciencia de pecado. Eso es muy grave, porque siempre cargaremos con una gran carga de culpa.

    No obstante, cuando de adolescente decidí dejar la misa y todo aquello, mi familia, a pesar de su catolicismo, lo respetó y nunca tuve presión en eso. En cierto modo, sin querer, me hicieron apreciar que el bien y el mal van por otras calles distintas a donde está la iglesia.

    Pero Dios... me lo he planteado muy en serio en diferentes etapas de mi vida y no he podido dejar de creer que existe, aunque la verdad no sé cómo.

    Quizá como un niño enfermo, o como un padre enfermo, a quien quieres y con el que no te puedes enfadar. No sé... la verdad, si nosotros erramos...¿por qué no iba a errar él cuando creó el mundo?

    Lo que tengo muy claro es que no me gusta como pintan a Dios en ninguna religión.

    No me gustan la religiones.

    Un abrazo

    1:10 p. m.  
    Blogger suri kata said...

    Propagandhi dice una verdad como un templo (católico), lo peor es esa sensación contínua de culpabilidad, sin venir a cuento.

    4:28 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Dios es Dios y nada más y nada menos.
    Lo que digan una sarta de magnates de la fe me tiene sin cuidado.

    Yo sé que Él existe y Él sabe que yo existo. Cada tanto nos visitamos y tomamos algún aperitivo. Pero durante el resto de los días, Él en su vida y yo en la mía.

    Saludos desde el Cono Sur (Porqué le diran CONO??? Capaz que alguien alguna vez escribió Coño Sur y se olvidó el signo... je

    Mas saludos.

    4:35 p. m.  
    Blogger Roxi said...

    Hola Eulalia,
    Uf tremendo conflicto de fe.
    ME hiciste recordar el mío.
    Yo de niña era hipercatólica, mi mamá religiosa a más no poder, hasta me sorprende que no se haya hecho monja... nos hacía rezar a mis hermanos y a mí el rosario a todas horas. Pero como mi papá era comunista descreído, no le gustaba que mi mami nos metiera cosas en la cabeza en vez de dejarnos jugar en paz. Entonces siempre rezabamos escondidos, era un secreto, un verdadero delirio que me hacía sentir culposa.
    Todos los domingos a misa, cuando mi mamá o mis hermanos se quedaban dormidos, yo partía sola a la iglesia (es que es verdad y ni yo lo puedo creer).
    A los 10 años hice la primera comunión, y no sentí nada especial ni místico, la ostia desabrida se deshizo en mi boca, y con ella todas mis creencias.
    Dejé el catolicismo atrás una vez perdido el misterio.
    Volví en ciertas épocas a creer, pero nunca con esa convicción, más bien por debilidad en momentos difíciles.
    Ahora hay veces en que quisiera creer y sencillamente no me resulta.
    Pero por otro lado prefiero ser así descreída, que andar predicando a diestra y siniestra. Tengo una amiga testigo que me está empezando a preocupar a medida que la conozco más... su vida está muy limitada por la religión, y está realmente convencida que yo me quemaré en el infierno.
    A ver cómo me va ...

    5:12 p. m.  
    Blogger Zifnab said...

    Ni falta q le hace, tiene suficientes clientes

    Creo que contaré en el lago el momento en que yo también decidí que no ne tenía muy claro el reconciliarme

    Se feliz

    5:32 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Dios os juzgará en el Cielo. Y cuando os deis cuenta de que allí no hay ni un solo abogado, se os ahogarán las risas.

    Sólo bromeaba.

    Ojalá nadie estuviera condicionado nunca a adoptar una determinada creencia.

    5:35 p. m.  
    Blogger toxcatl said...

    Bueno, mujer; si no es para tanto, es normal que con toda esa normativa y remordimientos se acabe desistiendo...

    7:20 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    QUERIDOS TODOS:
    VEO QUE HE TOCADO UN TEMA CIERTAMENTE CONTROVERTIDO.
    SÓLO QUERÍA PONEROS EN SITUACIÓN PARA LO QUE VENDRÁ.
    OS AMO Y LO SABÉIS.

    7:49 p. m.  
    Blogger Patus said...

    A mi más que la religión en si, me saca de quicio la Iglesia.

    10:13 p. m.  
    Blogger Solis said...

    Hace muchísimos años conocí a un Dios amable y solidario en el que confiaba.Me lo entregaba mi madre con un beso y con su propio ejemplo. Me lo enseñaban unos curas españoles y sonrientes que no usaban sotana,y que se marcharon silenciosamente cuando decretaron que Dios no podía ser subversivo. Después de eso, Dios se fue al cielo y allí permanece hasta ahora.
    A veces me encuentra leyendo en el cementerio y nos contamos nuestro día a día. Se le ve viejo.
    Talvez sea una infidencia, pero tengo la impresión que está cansado de su trabajo.
    No le digan que yo les conté.

    4:53 a. m.  
    Blogger Yayo Salva said...

    Querida Eulalia: He disfrutado poniéndome al día de tus artículos.
    A finales de los 60 tenía claro mi agnosticismo. Hoy sigo erre que erre. Un beso.

    11:29 p. m.  
    Blogger Johnymepeino said...

    Bueno, bueno, hoy no existe esa sociedad y como bien te han dicho, las personas aún tenemos (ayós gracias) sentimientos de culpa cuando obramos mal y no sabe mal haber obrado así. ¡Faltaría plus!

    Veas si nó los nenes y nenas de ahora que tras apalear a un mendigo o matar a un compañero se parten el culo de risa y los psiquiatras tras mucho "bla,bla,bla" dicen: "El asesino no mostró en ningún momento sentimiento de culpa".

    Otra cosa -como tú cuentas- es que se te obligue o amenace a tener ese resquemor.
    Yo me lo pasé siempre pipa. Como ahora que vivo otra sociedad. Es cuestión de ánimos. :D

    1:44 a. m.  
    Blogger El Aviador Capotado said...

    Genial y amen.

    Un beso fuerte.

    1:48 a. m.  
    Blogger JeJo said...

    - Que temita !!!!

    El sentimiento hacia Dios va mutando con los años . Creo .
    Y llega un punto en el que sigues siendo amigo o te peleas ( a veces para siempre ).

    - Que temita !!!!

    5:15 a. m.  
    Blogger GLAUKA said...

    Cómo me ha gustado este post! Me encanta la forma de escribirlo, amén del contenido, pero tiene un estilo especial a la hora de contarnos ... me ha encantado!

    8:09 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    COMO VEIS, NO OS HE RESPONDIDO INDIVIDUALMENTE, PORQUE, ¿QUIÉN SE PONE, HOY, A DISCUTIR SOBRE LAS CREENCIAS DE CADA CUAL?...
    GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS...
    (y BESOS).

    8:29 p. m.  
    Anonymous eduardo said...

    Una anécdota que cuenta por ahí un conocido científico: Una madre se entera de que su hijo es ateo y dice: "Pase que no creas en Dios, hijo, pero ¿ateo?".

    9:43 p. m.  
    Blogger Dammy said...

    Que jodido tener que vivir en una sociedad en la que se tiene que ser de una religión por imperativo... Pero bueno, supongo que en aquella época había muchos actores viviendo vidas que no eran la suya.

    11:45 a. m.  
    Blogger Cerillo said...

    Me leo, no hubo en mi agnosticismo mas que rebeldia, no entendia aquel dios tan áspero. Siempre luego, posteriormente, asocié la religosiad con la obscuridad, algo muy lejos de la luz que se predicaba desde los púlpitos

    8:07 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    A veces nos exigimos que con el paso del tiempo aprendamos de nuestros errores, seamos capaces de asumir aquello que merece la pena cambiar. A lo que llamamos Dios, no sólo le hemos exigido poco, sino que aún ha cambiado menos. Y sin aprender de los errores mal vamos...

    Un beso,
    sergi

    12:40 p. m.  

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