• quintadel44: 1949 PAN O FUTURO

    sábado, septiembre 30, 2006

    1949 PAN O FUTURO

    Mi madre ha vuelto ya de Asturias y ha traido un montón de comida escondida entre la ropa de la maleta, para que los del fielato que hay a la entrada de Madrid no se la quitaran creyendo que iba a hacer estraperlo con ella.

    A mi hermana Tití la ha dejado con mis tíos, aunque ya está mucho mejor y ha engordado; dice mi madre que si hubiera vergüenza con la penicilina se podría curar todo el mundo enseguida, pero que toda la tienen en el bar de Chicote y que por eso los pobres no podemos comprarla. Mi hermano Jose dice que la penicilina no cura la tuberculosis, pero eso a ella le da igual, y le contesta que la tuberculosis viene cuando estás más débil por otras enfermedades que sí se curan con la penicilina, y entonces Jose se calla.

    Lo del paquete me ha puesto muy contenta porque ahora comeré de verdad y no me tendrán que regañar tanto: el pan y la mantequilla, las castañas, el chorizo y las morcillas, las nueces y las avellanas me las como yo sola, sin que me tengan que contar cuentos; lo que no puedo tragar son las fabes ni el tocino ni la manteca de cerdo, pero no importa porque a todos los demás sí que les gustan. Ahora mi madre guardará todo en un sitio donde yo no lo pueda alcanzar, porque si no me atiborro de cosas buenas y no me como las acelgas con patatas.

    A mi tío Ramón (el lechero) le ha separado una longaniza entera, fabes y dos morcillas, para que la tía le haga una fabada, y es normal que se lo dé porque ellos nos dan a nosotros huevos y mantequilla al precio de tasa y a veces nos lo regalan. Lo que no tengo que hacer es salir a la calle ni al pasillo comiendo nada de eso, para que a los vecinos no les de envidia y nos critiquen; bueno, a la señora Colasa sí que le va a dar un poco para su hija Nisa que está enferma del corazón y no crece y le han dicho que se va a morir antes de los veinte años, pero es muy buena y muy amiga de mi hermana porque cumplen años el mismo día y ellos nunca tienen de nada, sólo gachas de almortas una vez y otra. El padre es fumista de los que limpian chimeneas y siempre está trabajando pero no gana casi nada, y los otros dos hijos están de aprendices y no sacan ni para tabaco. La madre dice que lo que tienen que hacer es irse voluntarios a la mili en cuanto tengan la edad y quedarse de sargentos chusqueros, que al menos tienen comida asegurada y pan blanco; entonces su marido se cabrea y se lían a darse voces que se oyen desde mi casa, y la Nisa se viene sin decir nada con nosotros, que también nos callamos, pero sabemos que no es bueno para su corazón que le den esos disgustos. La Nisa siempre tiene los labios y las uñas morados y es casi tan bajita como yo; en cambio, habla como una persona mayor: mi madre dice que la enfermedad le ha hecho madurar antes que a otras.


    Mi padre siempre está dando la lata con que si viviéramos en Asturias tendríamos la comida resuelta, pero eso tampoco es mucha verdad, porque nosotros mandamos para allá aceite y ropa, y mis hermanos y yo no tendríamos más futuro que trabajar la tierra o irnos fuera de España. Mi madre dice que no quiere que sus hijas se pasen la vida cuidando vacas y gallinas, sino que se casen con gente que tenga un oficio, y que su hijo en el banco tiene oportunidad de ir ascendiendo porque es muy serio y trabajador.


    Y es verdad: no veo yo a mi hermano Jose cuidando vacas, con lo señorito y lo culto que es y lo que lee y va al cine.

    24 Comments:

    Blogger Alicia Liddell said...

    Talmente El Tercer Hombre. ¡Ay, los paquetes del pueblo! Cuántas familias salían adelante con esos paquetes (también tengo orígenes asturianos, Eulalia)

    8:25 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Alicia,
    yo he localizado en Madrid alguna que otra tienda de ultramarinos que venden morcillas y chorizos y fabes asturianas.
    Ahora SI me gusta la fabada, y el pote, y la empanada...
    Mi madre hacía maravillas con esos paquetes. Y con lo poco que, en general, tenía a su alcance, vaya.
    Un beso.

    8:36 p. m.  
    Blogger mamen somar said...

    Cada vez que te leo se me encoge un poquito el corazón. Casi todo lo que me cuentas es parecido a otras cosas que narran la gente de los pueblos cuando vamos a hacer memoria de la historia y sus duelos, ya sabes... pero tu relato es desde la mirada una niña de poquitos años y eso me duele un poco más.
    Me encanta no obstante.
    Besos, Lula.
    Mamen

    10:26 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Mamen,
    tiene que haber mucha gente de mi edad que tenga vivencias parecidas.
    Gracias por los ánimos.
    Un beso.

    11:24 p. m.  
    Blogger toxcatl said...

    Eulalia... desarrolla un poquito mas casda post, adorna un poquito la historia y ... ¡escribe un libro!!
    De veras, que ya está bien de historias que solo cuentan la vida de las niñas ricas de esa epoca...

    9:53 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Toxcatl,
    Eres un sol. Quizá lo haga. De momento, estoy absorta en manejar los hilos de la memoria: ni siquiera yo sabía que tenía todo esto guardado en mi coco...
    Un beso mañanero.

    11:15 a. m.  
    Blogger suri kata said...

    Un libro, sí, o el guion de una película.

    11:23 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Suri Kata,
    No pides tú poco...
    Me lo voy a tomar con calma y honestidad: este es un medio muy estimulante, pero mi autocrítica funciona demasiado bien, quizá...
    Un beso.

    11:29 a. m.  
    Blogger Zifnab said...

    De ternezas y otras nimiedades

    Pobre nisa.

    Immpresionante

    Se feliz

    1:34 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Mago,
    ¿Y de qué está hecha la textura de nuestra vida, sino de nimiedades?
    Pero me desconciertas y me haces pensar con tus comentarios. Siempre.
    Un beso

    1:38 p. m.  
    Blogger florecilla de alcanfor said...

    Mi abuela me ha contado que su madre llevaba un abrigo lleno de bolsillos para traer comida de los pueblos de los alrededores de Bilbao. Mi otra abuela, que estaba en Madrid, se quedó huérfana de madre y trabajaba en una fábrica de muñecas... dice que pasaba tanta hambre que se comía el engrudo. Por eso se les ha debido quedar la cosa de que no dejemos nunca nada en el plato.

    Un café o unas cañas cuando quieras, me encantaría :D

    1:42 p. m.  
    Blogger JeJo said...

    - Creo que la dureza de la época que contás , se hacía menos pesada con el compartir lo poco ... pero de corazón . ( Safrificios que no abundan actualmente.)
    Había mas nobleza en esa gente ...

    9:12 p. m.  
    Blogger Marcos Mateu said...

    Un saludo Eulalia, aqui siguiendo tu historia del cada dia de los tiempos dificiles en España.

    9:20 p. m.  
    Blogger Marcos Mateu said...

    Por cierto, te he dejado respuesta en mi blog.

    9:21 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Florecilla,
    la cantidad de triquiñuelas que el personal se inventaba para contrabandear es innumerable...
    El hambre era REAL. Lo curioso es que mis hermanas dicen que en mi casa no faltaba... Flipo.
    Cualquier día te mando un correíto.
    Un beso.

    Jejo,
    La gente tenía poco que compartir, la verdad, y los que tenían comerciaban con ello.
    Se amasaron muchas fortunas con el mercado negro.
    Un beso.

    9:24 p. m.  
    Blogger Aldara said...

    Hola, Eulalia!!!

    Cuánto has escrito, qué estupenda noticia. ¿Sabes qué voy a hacer? Imprimirlo todo y leerlo del tirón, mientras saboreo un café. Porque es lo que más me apetece ahora mismo.
    Te contaré qué tal.
    Un besote.

    9:48 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Marcos,
    Ya he tardado en ir a ver.
    Eso es otra cosa; ahora a ver por dónde tiras, majo...
    Un beso.

    Aldara,
    Voy haciendo, voy haciendo. Estoy tan metida en lo de recordar, que de pronto me pillo pensando en gilipolleces de entonces como si hubieran ocurrido ayer. Qué cosas.
    Está muy desordenado para leerlo del tirón, me parece, pero...
    Un beso.

    9:57 p. m.  
    Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

    Me ha recordado cuando mi madre me decía que pasaban tanta hambre que hasta se comían las mondas de las naranjas... Eso me lo decía cuando no quería comer, ains!

    11:08 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Para, creo que...
    Mi madre hacía confitura de MONDAS DE NARANJA y, cuando no se le quemaba (se le iba el santo al cielo con cierta frecuencia) estaba bastante buena, todo hay que decirlo.
    Hay que joderse; y los ingleses le echan un poco de pulpa y nos la venden a precio de oro.
    Un beso, y haz el favor de no dejarte nada en el plato. :-)

    11:13 p. m.  
    Blogger Zifnab said...

    Precisamente Eulalia.

    Es q a mi las nimiedades me ponen, para que quede claro. Las grandilocuencias para quien las quiera, yo paso.

    Y la ternuura...l

    pues eso.

    :-D

    Se feliz

    Se feliz

    11:25 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Mago,
    es que a veces,
    sólo a veces,
    como hoy.

    11:39 p. m.  
    Blogger JeJo said...

    - Bueno , eso de amasar fortunas con los pesares ajenos es también de este tiempo .
    Y tambíen hay gente q tiene poko o nada .
    La verdad ... no hay nada nuevo bajo el sol.
    Y no estés triste y piensa en la niña que narra ...

    7:14 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Jeje,
    gracias por tus cariños.
    Un beso.

    11:50 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Jejo,
    no sé por qué me salió esa onomatopeya de risa en lugar de tu nombre. Jopé.
    Perdón y otro besito

    12:50 p. m.  

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