• quintadel44: Madrid mío

    sábado, julio 08, 2006

    Madrid mío












    "Madrid desde Torres Blancas"
    De Antonio López

    Momentos antes de que se haga de noche. Madrid con luz opalina. Como cerezas y me asomo a los jardines: dentro de un rato amainará el bochorno. Vengo a escribir un poco. Regreso a la nevera: ahora quiero uvas.
    Pero sucumbo otra vez a las cerezas. Los balcones abiertos enmarcan la plaza chica. Enfrente, alguien fuma, apoyado en el balcón de una manera masculina muy clásica. Esa abuela oronda - bata de colores que ya veo borrosos desde aquí - , se abanica desde mi infancia, sentada en una hamaca playera. Alguien, desnudo, cruza un comedor abierto a mi vigilancia. Alguien más abre un portal. Apago a Billie Holiday: silencio salpicado de bachata, telediario, voz imperativa llamando a cenar, ladrido de perro, silbido. Grillos también, ahora.
    Emergen Venus y una luna creciente por detrás de las azoteas. Me pongo a regar las plantas con morosidad de vieja cotilla, contabilizando las persianas bajadas de los vecinos ausentes, aunque también los geráneos a salvo de la mosca azul, la albahaca, los dondiego de noche que aún no florecen, el cáñamo erguido a mis cuidados. El loco está dejando que su perro cague en cualquier rincón, y se va sin recogerlo.
    (Amo la ciudad que se muestra con el calor. Amo mi casa abierta al este y al oeste de lo cotidiano. Amo la belleza humilde de lo que sólo ocurre, sin más).

    4 Comments:

    Blogger Zifnab said...

    Que chulo niña

    Es así. Madrid es algo así. Con patios y cosas de esas y voces que los habitan. Un día describí algo parecido igual de enamorado. Otro día pensé que pasaría si las voces decidieran esconderse para siempre tras las persianas sin conclusión reseñable. De lo que recorrí lo que más me gusto fue un molinillo de viento

    Se feliz

    2:07 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Del final hacia el principio, Mago:
    Los molinillos de viento asustan a las palomas y a los pájaros que escarban los tiestos y destrozan los brotes nuevos; hay quien pone en los balcones CDs colgados de un hilo, y brillan al dar vueltas como estrellas despistadas.
    Ay, cuando las voces se escondan: estaremos en invierno en Edimburgo, que también tiene patios, pero mudos. Yo no quiero estar allí.
    ...Para eso escribo: para que voces como la tuya me respondan.
    Un beso.

    11:01 a. m.  
    Blogger manolotel said...

    En mi casa provisional hay un balcón que no da a ninguna plaza, pero donde hay geranioa y damas de noche (por aquí se les llama así), también un jazmin y un rosal. He tenido que luchar muy duro para exterminarles el maldito pulgón pero ahora ya están dando flores.

    En Europa dicen que los españoles somos muy ruidosos y generalmente es cierto, pero es preferible ese ruido a humanidad al ruido cabreado de los automóviles. Me encanta esa parte de la ciudad descrita por tí con tanta sensibilidad. ¿Cañamo macho o hembra?

    12:42 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Las hormigas adoran los pulgones. Los pulgones adoran los rosales. Si no exterminas a las primeras, no acabas definitivamente con los segundos.
    (Odio más a las hormigas que a los pulgones, pobres desgraciados exprimidos por esas asquerosas).

    Hembra, hembra, Manolotel. Un beso.

    2:13 p. m.  

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