• quintadel44: EL JUEGO DE LAS PALABRAS: EL SACRIFICIO SIMBÓLICO

    domingo, julio 16, 2006

    EL JUEGO DE LAS PALABRAS: EL SACRIFICIO SIMBÓLICO

    (Esta entrada no tiene nada que ver con el resto: sólo participo en un juego que ha propuesto Bito. Si queréis mas datos, podeis leer todo el tinglado en >Ecce Homo<, su blog).
    El dios de la nieve les estaba castigando ese año: no se fundía con la tierra como debía haberlo hecho hace ya dos lunas, y quedaban pocas provisiones; el río helado hacía difícil la pesca, los cazadores volvían sólo con algo de caza menor, y no se veía otro verde que el de los pinos ya esquilmados en otoño. Nada que suavizase el hosco ambiente instalado en la caverna a causa del racionamiento.
    El chamán tomó la decisión de comer el hongo que le permitía ponerse en contacto con las divinidades. Aquella misma noche, toda la tribu se reunió alrededor del fuego central y empezó la ceremonia. Cuando acabaron los cánticos y las danzas, cada uno se retiró a su lugar, excepto unos cuantos jóvenes que vigilaban la hoguera y el profundo trance del hechicero.
    Al amanecer vieron la figura venerable al contraluz del arco de la entrada. Una carga sobrehumana parecía doblegar su enorme estatura. Esperaron. Ni siquiera los chiquillos hacían ruido.
    Con un gesto, el anciano los convocó en asamblea. El dios de la nieve exigía un sacrificio. Un bebé. El más joven de la madre más joven sin compañero. Al final de ese mismo día.
    Todos miraron a los sentenciados. La mujer abrazaba el bulto que chupaba su pezón izquierdo, la vista enajenada en algún punto del techo, como si no fuera con ella; sabían, sin embargo, que haría lo debido.
    La dejaron en la cueva: los demás debían buscar alimentos, salvo los cuidadores del fuego, que en la penumbra del refugio vieron cómo la muchacha se afanaba en una tarea indefinida, aunque por pudor - o por deferencia - apartaron enseguida la vista.
    Al ocaso, la mujer, con su hijo en brazos, se acercó al fuego, junto al cual solamente el jefe y el chamán podían presidir la ceremonia. El bebé movía los brazos y la cabeza, como buscando el pecho de su madre, mientras ella hacía gestos extraños con la mano libre sobre el niño, aunque sin llegar a tocarlo. La piel de gamuza que abrigaba al pequeño permitía adivinar el movimiento de sus piernas inquietas. Cuando el jefe iba a acercarse para ejecutar la sentencia, la madre se negó serenamente:
    - Yo seré quien haga la ofrenda, no es necesario que me ayudes.
    Sin dejar de mover la mano sobre la criatura, como queriendo acompasar sus movimientos, envolvió completamente su cuerpo en la gamuza y lo arrojó a la hoguera. Las llamas devolvieron un olor a carne quemada. Ni un solo grito.
    A la mañana siguiente la tribu se despertó con el alegre sonido del deshielo: la marioneta de carne de liebre había engañado al dios de las nieves.

    30 Comments:

    Blogger Marga F. Rosende said...

    Eulalia! que estos textos son muy fuertes para después de comer...;-)

    5:05 p. m.  
    Blogger Zifnab said...

    :-D

    Muy chulo

    Se feliz

    Que se jodan

    7:27 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Marga,
    jamía, pero ¡si es una historia de lo más tierna!


    Mago,
    te echaba de menos. En tu blog y en el mío.
    Ahora voy p'allá. En cuanto me haga un té.
    Un beso.

    7:35 p. m.  
    Blogger mamen somar said...

    Muyyy bueno lula.
    un beso.
    Mamen

    10:54 p. m.  
    Blogger Alholva said...

    ¡Me encanta ése final! Aunque he de reconocer que sabía las palabras clave e imaginaba algo parecido desde que la madre hacía gestos extraños sobre el bebé. Comprobar que estaba en lo cierto ha sido un alivio ;-)

    Besos.

    1:10 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Mamen,nena...No has visto los otros...
    Un beso.

    1:19 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Alholva
    hay que rebelarse, hija, si no estamos perdidas.;)

    1:21 a. m.  
    Blogger manolotel said...

    Bien contado y bien resuelto. No llega a ser tan breve como el del dinosaurio pero se queda uno con ganas de más.

    1:28 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ¿¿¿¿¿¿¿¿Qué dinosaurio????????

    Bueno, pues, hay que elegir: o se cargan a la chica cuando se dan cuenta del engaño, o el jefe se casa con ella por lista, o echan al chamán por canuto y a ella la dejan tranquila...
    A mí, que me registren: yo he cumplido.
    Un beso, Manolotel.

    1:49 a. m.  
    Blogger manolotel said...

    El 7 de febrero de 2003, falleció el escritor guatemalteco Tito Monterroso, a la edad de 81 años. Como se sabe, prácticamente toda su vida literaria y personal la realizó en México, país al que llegó, vía el exilio, en 1943. Autor del más célebre cuento breve--brevísimo--que registra la historia de las letras universales.
    Dice así:

    "Cuando se despertó el dinosaurio todavía estaba allí."

    3:07 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Ayssssssss, Manolotel, no me acordaba. Juro que lo había leído.
    (Lo que no conozco es ninguna crítica literaria del antológico)
    Gracias por llegarte a estos andurriales.

    9:52 a. m.  
    Blogger Marga F. Rosende said...

    Me encantan tus insultos chata...
    un beso

    10:35 a. m.  
    Blogger Hada Korib said...

    Hola hermosa!! jeje gracias por escribir en mi blog, ves de los errores se aprende,...oye dices "un amigo mio" ?? quien fué quien te lo dijo??Un besito mañanero de buenos dias!!.REQUETEMUUAKSS!!

    11:34 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    hadita...Pues ahora no me acuerdo, pero ya te lo diré. Ah, si: el viajeromimado (?)
    Un beso, nena.

    2:25 p. m.  
    Blogger Maik Pimienta said...

    Coño! Pobre niño. Me pone de un mal cuerpo las ofrendas humanas sin venir a qué, que mira...

    Por lo menos llegó el deshielo, pero no a causa, de la ofrenda -qué primitivos, menos mal que hoy en día nadie pierde la vida por creencias metáfísicas...ejem...- Saludos!

    6:42 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Quieto parao, Maik, que el niño cuando creció ligaba que pa'qué contando la historia.
    Y algunos aprendieron y pasaban del chamán.
    Uysssssss, ya estoy otra vez. Si es que hasta mi hijo de pequeño me tenía que decir que los cuentos acababan como decía el libro, que no me enrollara.

    7:01 p. m.  
    Blogger Soltaire said...

    Hola Eulalia!
    Sólo quería saludarte, mandarte un beso y bueno....que supieras que siempre te sigo la pista jejeje

    Abrazos cibernéticos

    Soltaire

    8:56 p. m.  
    Blogger rAnita nOe said...

    es muy intenso..
    bonito!
    besos..

    9:15 p. m.  
    Blogger -Pato- said...

    Que casi lográs engañarme a mi igualq eu al dios de las nieves, estaba sufriendo por ese sacrificio y de repente aparece el ingenio!

    Genial tu relato, genial!

    -me ha gustado mucho-

    Besos.

    10:05 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Soltaire,
    estás en tu casa, pero... ¿Has leido el cuento, o no?

    Ranita... ¿Has visto lo de los otros jugadores? Hay algunas cosas que cortan la respiración.

    Pato, sé que el cuento es anacrónico - a ver quién era la guapa, en aquella época - pero, puesta a inventar...

    Besos.

    10:17 p. m.  
    Blogger oracle said...

    cuantas marionetas nos ponen en las noticias???

    11:25 a. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Oracle
    ¿Tú ves las noticias?
    Si sí, las habrás contado por tí mismo.
    Si no, no te voy a hacer yo el trabajo. :)
    Un beso.

    11:34 a. m.  
    Blogger Bito said...

    Qué bueno Eulalia, cojonuda forma de salir triunfadora tanto en el juego, como en el cuento.

    3:12 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    ¿En el juego? ¿De qué hablas, Bito?
    En el juego todos éramos triunfadores, que yo supiera: el premio era ser capaces de hacerlo y leernos los unos a los otros.
    Aquí, si hay un triunfador, eres tú, que nos has metido en el lío por las buenas, con sólo decirlo.
    Un beso.

    3:21 p. m.  
    Blogger Macacolandia said...

    Uf, que susto, casi podía oler a carne quemada. A ver si el Dios ese se cabrea, los dioses no son tontos.
    Me gustó, un saludo.

    4:27 p. m.  
    Blogger Isthar said...

    Qué escalofrío he sentido por dentro, por un momento se han despertado las pesadillas de mis peores temores.

    Me alegra saber que los dioses no siempre están atentos, pero el engaño lo tiene más que merecido por su terrible exigencia. Lo que demuestra que en todo caso daba lo mismo que fuera el bebé o no ;)

    6:58 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Maca e Isthar:

    El tonto era el chamán. Los dioses, si es que andan por ahí, tendrán mejores cosas que hacer, me parece...
    ¡A buenas horas iba yo a entretenerme pidiendo niños asados, si fuera una diosa!
    Gracias por hacerme creer que os había engañado.
    Un beso para cada.

    10:12 a. m.  
    Blogger Princesa Dariak said...

    La narración me envolvió de tal forma que al final digo... Dios! Lo van a matar! Dónde cuernos está la marioneta! ja.
    Muy buen descenlace, la frase final es un disparo certero. Sonrei, ja, un conejo...

    Ahh... sobre el cuento de Tito Monterroso, en el libro "Cartas a un novelista", del peruano Vargallosa hay unas citas y un analisis literario muy interesante.

    Gracias por visitar mi desierto,
    Un abrazo de Luz.

    1:36 p. m.  
    Blogger Eulalia said...

    Gracias por el dato, Dariak (te apeo del tratamiento, no te importa, ¿verdad?), y por el comentario sobre el cuento: Me gusta que me mimen.

    2:09 p. m.  
    Blogger cielodescubierto said...

    Uf!...el realismo que le imprimes pone los pelos de punta, pero es buenísimo.

    Enhorabuena. :)

    Un saludo

    9:10 p. m.  

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